El sábado 17 de octubre, más de medio millón de personas se manifestaron en Francia en un movimiento que empezó en los institutos de los barrios populares del norte de París. En Nueva Delhi, un movimiento juvenil sigue en la calle contra una revisión de los registros electorales que ha retirado unos 130 millones de nombres, una cifra cuya interpretación está en disputa, y el lunes 19 un tribunal prorrogó la detención de dos de sus dirigentes. Ese mismo lunes, en Madrid, nueve organizaciones sindicales y de inquilinas registraron la convocatoria de huelga general del 11 de noviembre por la vivienda y los salarios.
Son conflictos con historias propias, y ninguno trata de la inteligencia artificial. Los reunimos porque cada uno discute una cláusula distinta de lo que una comunidad política garantiza a quienes forman parte de ella, ya sean servicios públicos, participación o acceso a la vivienda y al salario. Esa pregunta recorre el libro que leemos esta semana, El contrato socIAl, en el que Jean MARTIAL imagina qué instituciones harían falta si los sistemas automatizados produjeran una parte creciente de la riqueza. El autor revisó una versión previa de nuestra lectura de su ensayo y confirmó que reflejaba fielmente sus posiciones. La interpretación de las protestas y su relación con el libro corresponden exclusivamente a AIthropology Lab.
Jean MARTIAL y una arquitectura de derechos que no depende del salario
La inteligencia artificial vuelve a situar el trabajo en el centro de una discusión que lo desborda. Si los sistemas automatizados llegaran a producir una proporción creciente de los bienes y servicios, ¿cómo se distribuirían los ingresos, quién tendría derechos sobre ese capital y qué instituciones garantizarían una vida digna? En El contrato socIAl. ¿De quién será el mundo si la IA hace el trabajo?, publicado en español el 8 de octubre de 2026 en edición del autor [1], Jean MARTIAL ensaya una respuesta de filosofía y economía políticas. Su propuesta no presupone que el empleo vaya a desaparecer. Examina las consecuencias de una hipótesis y pregunta qué reformas seguirían siendo defendibles incluso si esa transformación no llegara a completarse.
MARTIAL es cofundador y director general de Slash Digital Lab, una empresa de desarrollo digital e inteligencia artificial fundada en Bogotá en 2022, y desarrolla su actividad entre Colombia y Francia [2]. Su acercamiento al problema nace de una experiencia profesional vinculada a la tecnología y desemboca en cuestiones que atraviesan la vida colectiva. La dignidad, la herencia, la propiedad, la justicia y la capacidad de decidir sobre infraestructuras de las que dependemos no pueden reducirse a parámetros técnicos.
El libro propone un contrato articulado en dieciocho artículos. Su primer componente es una base universal garantizada sin pruebas de productividad o merecimiento. Se define en capacidades, como alojarse dignamente, alimentarse, recibir atención sanitaria y aprender, y su núcleo se presta en especie. A ello se añade un dividendo productivo universal financiado por los rendimientos de un capital común, junto con un capital ciudadano asignado individualmente desde el nacimiento.
La distinción entre ambos instrumentos es sustancial. Una prestación puede depender de una decisión política revisable. El dividendo que imagina MARTIAL pretende reconocer un derecho de copropiedad sobre una parte de la riqueza generada por sistemas automatizados, y su importe derivaría de una fórmula publicada que la ley ordinaria no podría suspender. La propuesta conserva el mercado y la propiedad privada, y cuestiona que el nacimiento determine indefinidamente las posibilidades materiales de una persona. Su mecanismo de semivida patrimonial busca limitar, entre generaciones, la persistencia de las ventajas heredadas, sin equiparar toda herencia con un privilegio ilegítimo.
Otra pieza del contrato protege la libertad frente a las formas de tutela que pueden acompañar a la automatización. El autor defiende el derecho a rechazar la optimización de la propia vida y distingue entre aplicar una norma y establecerla. En su esquema, distintos sistemas de IA podrían intervenir en tareas delimitadas de aplicación del derecho, siempre sometidos a reglas democráticamente determinadas, controles y posibilidades de impugnación. Es una propuesta debatible en su implementación, y sitúa la legitimidad política por encima de la capacidad técnica.
Conocimiento colectivo, propiedad y antropología
Para AIthropology Lab, una de las aportaciones más estimulantes del ensayo es el concepto de capital civilizatorio. La innovación tecnológica descansa sobre lenguajes, instituciones, investigaciones, prácticas y conocimientos acumulados durante generaciones. Ninguna empresa ni ninguna persona crea de manera aislada todas las condiciones que permiten desarrollar un modelo de IA. El libro lo ilustra con AlphaFold, que aprendió de la Protein Data Bank, un archivo abierto alimentado durante medio siglo por investigación mayoritariamente pública. La producción contemporánea se apoya, en buena medida, en recursos culturales y científicos construidos colectivamente.
Esa intuición conecta con una tradición antropológica que ha estudiado la interdependencia de las sociedades y la circulación histórica de saberes. En Raza e historia, texto preparado para la UNESCO en 1952, Claude Lévi-Strauss vinculó el carácter acumulativo de las civilizaciones con los intercambios entre culturas [3]. MARTIAL reconoce que su libro no cita a Lévi-Strauss y que su terreno es más la filosofía política y el derecho que la antropología. Aun así, considera que Raza e historia ayuda a reparar el punto donde el concepto de capital civilizatorio es más frágil. De esa lectura extrae una idea que desborda el libro, un derecho a seguir siendo diferente, por el cual lenguas, saberes y datos entrarían en el fondo común sin que las comunidades que los producen pierdan su control.
Hay aquí un punto de encuentro claro con el proyecto editorial de AIthropology Lab. La IA transforma la distribución de recursos y también las condiciones de autoría, las relaciones de dependencia, el reconocimiento del trabajo y las formas de participación. Analizarla como fenómeno social exige observar quién aporta los datos, quién sostiene las infraestructuras, quién conserva capacidad de decisión y cómo se reparten sus beneficios. El contrato de MARTIAL ofrece un vocabulario institucional para sostener esa conversación.
La dimensión material refuerza su actualidad. Según la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh en 2024, cerca del 1,5 % de la electricidad mundial, y en su escenario central la demanda podría alcanzar unos 945 TWh hacia 2030, algo menos del 3 % [4]. El libro incorpora límites ecológicos a su horizonte de abundancia y diferencia los bienes que pueden multiplicarse de los recursos y lugares que permanecen escasos. El agua de una cuenca seca es uno de ellos. MARTIAL recuerda que en 2023, en plena sequía, Uruguay consiguió que Google redujera su proyecto de centro de datos cerca de Montevideo y lo refrigerara por aire, y que en 2024 un tribunal chileno pidió a la misma empresa revisar su proyecto de Santiago por sus efectos sobre el acuífero. Esa distinción impide confundir automatización con ausencia de costes ambientales.
Tres cuestiones que pueden ampliar el contrato
La primera concierne a la escala. El concepto de capital civilizatorio remite a una historia compartida que atraviesa fronteras, mientras buena parte de los mecanismos distributivos del ensayo se organizan en el marco de cada Estado. En la entrevista escrita realizada por Martín González Senosiain para AIthropology Lab, MARTIAL reconoce que todavía no ha desarrollado una institución mundial capaz de corregir esa asimetría, y apunta como dirección los acuerdos entre países que alimenten un fondo con una parte de las rentas de la IA. El Sur global aporta aquí experiencias propias. MARTIAL cita el municipio brasileño de Maricá, que distribuye una renta en mumbucas, su moneda social, financiada con regalías del petróleo. Tras una revisión del padrón, el Ayuntamiento comunicó en mayo de 2026 que el programa beneficiaba a más de 70.000 habitantes [5]. Es un campo propicio para pensar derechos transnacionales y formas de gobernanza que incluyan a las sociedades que contribuyen a la economía digital sin concentrar la propiedad de sus infraestructuras.
La segunda atañe al trabajo de cuidados. El libro advierte que, si el cuidado pagado se encarece, podría volver a los hogares y recaer sobre las mismas mujeres que ya lo asumían. Su respuesta incorpora el cuidado a la base universal, prestado en especie, de modo que su coste se convierte en un gasto común. Además paga el dividendo a cada persona y no al hogar, lo que reduce la dependencia económica que esas horas generan. En la entrevista, MARTIAL reconoce que el contrato crea condiciones de independencia sin modificar por sí solo las normas que asignan los cuidados, y propone indicadores públicos que alerten si el cuidado regresa a las casas. La Organización Internacional del Trabajo estimó en 2018 que las mujeres realizaban el 76,2 % de las horas de cuidado no remunerado en el mundo [6]. Esa desigualdad invita a incorporar de forma estructural la economía feminista, que ha situado la sostenibilidad de la vida en el centro del análisis económico. La economista argentina Corina Rodríguez Enríquez ha analizado cómo la organización social del cuidado reproduce la desigualdad [7], y Amaia Pérez Orozco ha descrito el conflicto estructural entre la acumulación de capital y el sostenimiento de la vida [8].
La tercera invita a profundizar en la diversidad cultural. Los regímenes comunales de propiedad, el pluralismo jurídico y las concepciones situadas del bienestar ofrecen experiencias que no siempre encajan en un modelo centrado en la ciudadanía estatal. MARTIAL toma de Elinor Ostrom la idea de que cada recurso se gobierna según sus propiedades, y de ahí deriva una estructura de varios fondos de gobernanza independiente. En la entrevista admite que la escala intermedia de la comunidad, el territorio o el grupo de usuarias y usuarios apenas aparece en el libro, como tampoco el pluralismo jurídico de los pueblos indígenas dentro de un mismo Estado. Integrar esas experiencias permitiría enriquecer el diseño de instituciones compartidas sin convertir una trayectoria histórica particular en patrón universal.
Un libro escrito con las herramientas que examina
El ensayo contiene, además, una declaración metodológica relevante. En la nota «Cómo se hizo este libro», MARTIAL explica que la tesis, las propuestas del contrato, el plan y las referencias de partida son suyos, y que las frases del libro las redactaron modelos de IA a partir de esas decisiones. Un texto previo generado con GPT-5 Pro aportó los cuatro medios de sustituir el salario que recoge el capítulo 12, y la escritura se hizo con Claude Code y modelos de la familia Claude. La edición española se tradujo también con ayuda de IA a partir del original francés. El autor señala que esos modelos aprendieron con textos en los que predominan el inglés y las fuentes occidentales, y asume la responsabilidad del resultado publicado. Esa transparencia añade otra capa al debate sobre el contrato social. La autoría, el trabajo intelectual y el conocimiento compartido también están cambiando en el propio proceso de escribir sobre inteligencia artificial.
París, Nueva Delhi y Madrid, el contrato en la calle
El libro de MARTIAL piensa instituciones para una sociedad en la que el salario podría perder su centralidad distributiva. Las protestas de estas semanas muestran que el vínculo entre empleo, ingresos y seguridad material ya está sometido a tensiones importantes, sin que la automatización haya desplazado de forma masiva el trabajo. Ninguna de ellas confirma la hipótesis del libro. Cada una permite observar una cláusula concreta del contrato que ya está en discusión.
En Francia, el movimiento comenzó el mes pasado en institutos de los barrios populares del norte de París, con protestas por la falta de profesorado, las aulas saturadas y los edificios deteriorados, y se extendió a otras grandes ciudades [9]. El 17 de octubre se sumaron el estudiantado universitario, los sindicatos y antiguos chalecos amarillos. El Ministerio del Interior contó unas 550.000 personas en 110 marchas, 110.000 de ellas en París, y las organizaciones convocantes hablaron de 800.000 [10]. La jornada terminó con enfrentamientos y cientos de detenciones en varias ciudades [11]. Las reivindicaciones van de las aulas a los salarios y los recursos de los servicios públicos, mientras se discute un presupuesto para 2027 que incluye 54.000 millones de euros en recortes y medidas fiscales y congelaría la escala salarial del funcionariado [9]. Estaban convocadas nuevas movilizaciones para el 24 de octubre y una jornada de huelgas y manifestaciones para el 5 de noviembre [10]. El 22 de octubre, Emmanuel Macron anunció que las prefecturas prohibirían las manifestaciones que considerasen carentes de legitimidad y que las convocatorias sindicales podrían autorizarse con recorridos alternativos [27]. La cláusula en discusión es la protección —qué servicios garantiza la comunidad política—, a la que se añade ahora la controversia sobre las condiciones para ejercer el derecho de manifestación.
En la India, el Cockroach Janta Party es un movimiento encabezado por jóvenes que surgió este año del malestar por el desempleo y las filtraciones de exámenes. Según Reuters, tomó su nombre de unas palabras del presidente del Tribunal Supremo que llamó «cucarachas» a jóvenes sin empleo y activistas en internet [12]. Ahora protesta contra una revisión de los registros electorales que ha retirado unos 130 millones de nombres, una cifra cuya interpretación está en disputa. La Comisión Electoral afirma que entre los registros retirados hay 28 millones correspondientes a personas fallecidas, 63 millones a personas que cambiaron de domicilio y 30 millones a personas que no pudieron localizarse, niega favorecer a ningún partido y recuerda que quien haya sido excluido por error puede volver a inscribirse. Las personas críticas sostienen que la revisión beneficia al partido del primer ministro, Narendra Modi [13]. El movimiento pide la dimisión del comisionado jefe, Gyanesh Kumar [12]. Dos de sus dirigentes, Ashutosh Ranka y Saurav Das, fueron detenidos al entrar en Jantar Mantar, el espacio de protesta de la capital, un día después de que dejara de figurar entre los lugares autorizados, y el 19 de octubre un tribunal prorrogó su detención [13]. La cláusula aquí es la participación. Partha Chatterjee, profesor emérito de Antropología en la Universidad de Columbia y profesor honorario del Centre for Studies in Social Sciences de Calcuta, que dirigió entre 1997 y 2007, mostró en The Politics of the Governed que gran parte de la política popular se libra frente a las técnicas con que el Estado administra poblaciones [14]. Un registro electoral es una de esas técnicas, y una exclusión indebida puede impedir el ejercicio del voto hasta que se corrija.
En Madrid, la manifestación del 3 de octubre convocada por el Sindicato de Inquilinas reunió a 70.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 500.000 según la organización, después de que el Congreso rechazara dos decretos de vivienda [15]. El 19 de octubre, la Confederación de Sindicatos de Inquilinas, CCOO, UGT, CGT, CNT, la Unión de Actores y Actrices, Co.Bas, Intersindical y Solidaridad Obrera registraron en el Ministerio de Trabajo la huelga general del 11 de noviembre [16]. Entre sus reivindicaciones figuran subidas salariales de entre el 4 % y el 7 % en la negociación colectiva, un aumento del salario mínimo de al menos el 7 %, la reducción de jornada, la protección de los servicios públicos y un giro en la política de vivienda [17]. CCOO y UGT resumen el objetivo en reclamar «salarios dignos para acceder a una vivienda digna» [18]. La huelga está prevista dos días antes del inicio de la campaña de las elecciones generales [19]. La CEOE ha anunciado que la impugnará por considerarla ilegal y de carácter electoral [20]. La cláusula en discusión es el acceso a los recursos. La urbanista brasileña Raquel Rolnik, catedrática de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de São Paulo y relatora especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda adecuada entre 2008 y 2014, describió en La guerra de los lugares cómo la vivienda pasó de bien social a activo financiero [21]. La consigna del 11 de noviembre recoge esa transformación, porque un salario ya no garantiza un lugar donde vivir.
Las tres escenas dialogan con una idea que la antropología ha trabajado desde el sur de África. En Give a Man a Fish, James Ferguson estudió la expansión de las transferencias monetarias en una región donde, en Sudáfrica, más del 30 % de la población recibe alguno de esos pagos, y propuso pensar la distribución como una «parte legítima» (rightful share) que no responde ni a la lógica del don ni a la del mercado [22]. El dividendo de MARTIAL, concebido como derecho de copropiedad, pertenece a esa familia de ideas. Las protestas de la semana recuerdan que esa parte se disputa hoy en el presupuesto de un ministerio, en una lista electoral y en el precio de un alquiler.
No Kings, la protesta ante los controles automatizados
Si el acceso a la participación depende crecientemente de infraestructuras privadas, también depende de reglas técnicas que pueden aplicarse sin intervención humana directa. Un incidente ocurrido en Estados Unidos permite observar esa tensión. El mismo 17 de octubre, la coalición No Kings convocó cerca de 3.000 actos en los cincuenta estados y en Washington, que según la propia coalición reunieron a millones de personas para ampliar el acceso al voto anticipado y defender la integridad electoral antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre [23]. Según Reuters, era la tercera ronda de concentraciones de No Kings, dirigidas contra varias políticas del presidente Donald Trump [24]. Durante la jornada, Instagram suspendió la cuenta de la coalición. La página estuvo inaccesible unos 90 minutos y quienes la gestionaban no recuperaron el control completo hasta las 17.33, hora de Nueva York [23]. Meta atribuyó primero el bloqueo a un ritmo inusual de publicaciones y comentarios. El 18 de octubre, su vicepresidente de comunicación, Andy Stone, atribuyó la activación del sistema de seguridad a un patrón de consultas automatizadas de perfiles, publicaciones y etiquetas que, según la compañía, procedían de una herramienta vinculada a Claude y alcanzaron en ráfagas un volumen aproximadamente cuatro veces superior al habitual. Meta comunicó que una revisión automática posterior había determinado que la suspensión fue un error y pidió disculpas. No ha identificado públicamente qué herramienta era, quién la utilizaba ni con qué fin, y sus registros técnicos no han sido verificados de manera independiente [23]. La coalición rechazó la explicación de Meta y denunció que sus contenidos sobre el voto anticipado no eran accesibles en sus plataformas [24]. Representantes políticos cuestionaron el momento de la suspensión [25].
El episodio muestra una forma concreta en que la automatización interviene en la participación política. Un sistema de seguridad fija qué ritmo de actividad resulta normal, y una movilización coordinada, con picos de lectura y difusión, puede quedar del lado de lo sospechoso. La pregunta de Nueva Delhi sobre quién cuenta en un registro reaparece aquí a otra escala, porque una parte creciente del espacio público de la protesta depende de umbrales que fijan empresas privadas y aplican sistemas automáticos. Por transparencia, en AIthropology Lab trabajamos con modelos Claude en la verificación y edición de nuestros textos, también en este radar.
ILIA 2026, la dimensión territorial del contrato
La asimetría entre países que MARTIAL reconoce no haber resuelto adquiere expresión cuantitativa en el informe presentado el 20 de octubre por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA) y la CEPAL. Ambas instituciones dieron a conocer la cuarta edición del Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2026), que mide la madurez de los ecosistemas de IA en veinte países de América Latina y el Caribe a partir de 126 subindicadores [26]. Chile encabeza la clasificación por cuarto año, con 71,4 puntos, seguido de Brasil (68,4) y Uruguay (67,0). Las cifras que más interesan aquí son las de concentración. Brasil reúne el 87,7 % de las GPU de la región y el 92 % de su capacidad de procesamiento, y los cinco países de comparación extrarregional (Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur) tienen de media unas 29 veces más GPU por millón de habitantes. Usan IA el 27,6 % de las grandes empresas latinoamericanas, el 12,8 % de las medianas y el 6,8 % de las pequeñas, frente al 66 %, el 41 % y el 24 % en esos cinco países. El 85 % de los países cuenta con una estrategia nacional vigente o en preparación, y únicamente Brasil y Colombia tienen presupuestos explícitamente asignados en sus instrumentos nacionales de IA [26].
El informe señala además que la falta de seguridad jurídica para la minería de textos y datos limita la construcción de corpus y el entrenamiento de modelos, incluso donde los datos existen. Su recomendación central es la cooperación regional en cómputo, talento y datos, apoyada en una ventaja energética, ya que Paraguay, Costa Rica, Uruguay, Venezuela, Brasil y Colombia superan a Portugal en cuota de energía limpia. El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, advirtió durante la presentación de que una incorporación pasiva de la IA puede profundizar las dependencias de la región [26]. El índice mide, desde las infraestructuras, la cuestión que MARTIAL plantea desde el derecho. Una región que aporta datos, lenguas y energía limpia, y que apenas controla el cómputo, ocupa una posición frágil en cualquier reparto del capital civilizatorio. La cooperación regional que recomienda el ILIA sitúa una escala supranacional entre cada Estado y la institución mundial que MARTIAL todavía no ha desarrollado. Más capacidad de cómputo, por sí sola, no garantiza un reparto equitativo de sus beneficios.
Quién firma el contrato
Un contrato supone partes que se reconocen y cláusulas que pueden discutirse. Esta semana, esas cláusulas se han discutido en un instituto de las afueras de París, en una lista electoral india, en el precio de un alquiler madrileño, en el umbral de un sistema de seguridad y en el reparto de las GPU latinoamericanas. La propuesta de Jean MARTIAL ofrece una arquitectura para pensar quién tendría derecho a qué en una economía cada vez más automatizada. Las calles y las infraestructuras recuerdan que esa conversación ya tiene participantes, intereses y conflictos concretos.
Seguiremos la jornada francesa del 5 de noviembre y la huelga general del 11 de noviembre, y continuaremos con Jean MARTIAL la conversación que nos ha propuesto sobre los cuidados y la gobernanza de los datos comunitarios.
Referencias
[1] MARTIAL, Jean. El contrato socIAl. ¿De quién será el mundo si la IA hace el trabajo? Edición del autor, 8 de octubre de 2026. Apple Books. https://books.apple.com/us/book/el-contrato-social/id6820714107
[2] Slash Digital Lab. “Jean MARTIAL”. https://slash-digital.io/team/jean-martial/
[3] Lévi-Strauss, Claude. Race et histoire; Race et culture. UNESCO, 1952. UNESDOC. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000127066
[4] Agencia Internacional de la Energía. Energy and AI. https://www.iea.org/reports/energy-and-ai/energy-demand-from-ai
[5] Ayuntamiento de Maricá. “Prefeitura de Maricá segue com recadastramento do Programa de Renda Básica de Cidadania”. 11 de mayo de 2026. https://www.marica.rj.gov.br/noticia/prefeitura-de-marica-segue-com-recadastramento-do-programa-de-renda-basica-de-cidadania/
[6] Organización Internacional del Trabajo. Care work and care jobs for the future of decent work. 2018. https://www.ilo.org/resource/news/ilo-calls-urgent-action-prevent-looming-global-care-crisis
[7] Rodríguez Enríquez, Corina. “Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad”. Nueva Sociedad, 256, 2015. https://nuso.org/articulo/economia-feminista-y-economia-del-cuidado-aportes-conceptuales-para-el-estudio-de-la-desigualdad/
[8] Pérez Orozco, Amaia. Subversión feminista de la economía. Aportes para un debate sobre el conflicto capital-vida. Traficantes de Sueños, 2014.
[9] Al Jazeera. “Why have France’s school protests become a wider political crisis?”. 18 de octubre de 2026. https://www.aljazeera.com/news/2026/10/18/why-have-frances-school-protests-become-a-wider-political-crisis
[10] Bennett, Alexandra. “France dispatch: mass marches as student protests spread nationwide”. JURIST, octubre de 2026. https://www.jurist.org/news/2026/10/france-dispatch-mass-marches-as-student-protests-spread-nationwide/
[11] Pietromarchi, Virginia. “Tear gas and unrest as hundreds of thousands protest for reforms in France”. Al Jazeera, 17 de octubre de 2026. https://www.aljazeera.com/news/2026/10/17/france-wave-of-nationwide-protests
[12] Reuters. “Hundreds from India’s Gen Z-led ‘cockroach’ party protest, seek election chief’s resignation”. The Kathmandu Post, 3 de octubre de 2026. https://kathmandupost.com/world/2026/10/03/hundreds-from-india-s-gen-z-led-cockroach-party-protest-seek-election-chief-s-resignation
[13] Al Jazeera. “Indian court extends detention of ‘Cockroach’ leaders”. 19 de octubre de 2026. https://www.aljazeera.com/news/2026/10/19/indian-court-extends-detention-of-cockroach-leaders
[14] Chatterjee, Partha. The Politics of the Governed. Reflections on Popular Politics in Most of the World. Columbia University Press, 2004. ISBN 978-0-231-13062-2. https://universityseminars.columbia.edu/books/the-politics-of-the-governed/
[15] El Diario de Madrid. “Manifestación por la vivienda en Madrid. 500.000 asistentes según el Sindicato de Inquilinas y 70.000 según Delegación”. 3 de octubre de 2026. https://www.eldiariodemadrid.es/articulo/sociedad/manifestacion-vivienda-madrid-500000-70000-asistentes/20261003184558143246.html
[16] clm24. “Nueve organizaciones sindicales registran la huelga general del 11N”. 19 de octubre de 2026. https://www.clm24.es/articulo/economia/huelga-general-vivienda-sindicatos-formalizan-11n/20261019161037484343.html
[17] El Salto. “Sindicatos de inquilinos y laborales registran la huelga del 11 de noviembre por la vivienda y los salarios”. 19 de octubre de 2026. https://www.elsaltodiario.com/vivienda/sindicatos-inquilinos-laborales-registran-huelga-del-11-noviembre-vivienda-salarios
[18] El Independiente. “Los sindicatos confirman el 11 de noviembre como el día de la huelga general por la vivienda”. 7 de octubre de 2026. https://www.elindependiente.com/economia/2026/10/07/los-sindicatos-confirman-el-11-de-noviembre-como-el-dia-de-la-huelga-general-por-la-vivienda/
[19] Qué!. “La huelga general por la vivienda el 11 de noviembre, la primera en España desde 2012”. 8 de octubre de 2026. https://www.que.es/2026/10/08/huelga-general-vivienda-11-noviembre-2/
[20] Artículo 14. “Garamendi confirma que impugnará la huelga general por considerarla ilegal y electoral”. 19 de octubre de 2026. https://www.articulo14.es/economia/garamendi-confirma-que-impugnara-la-huelga-general-por-considerarla-ilegal-y-electoral-20261019.html
[21] Rolnik, Raquel. La guerra de los lugares. La colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. Trad. Ana Laura Granero. El Colectivo y LOM ediciones, 2021 (original Guerra dos lugares, Boitempo, 2015). ISBN 978-987-8484-08-2.
[22] Ferguson, James. Give a Man a Fish. Reflections on the New Politics of Distribution. Duke University Press, 2015. ISBN 978-0-8223-5886-2. https://www.dukeupress.edu/Give-a-Man-a-Fish/
[23] Mijares Torres, María Paula. “Meta Says Claude AI Tool Triggered No Kings Instagram Suspension”. Bloomberg Law, 18 de octubre de 2026. https://news.bloomberglaw.com/artificial-intelligence/meta-says-claude-ai-tool-triggered-no-kings-instagram-suspension
[24] Chiacu, Doina. “Meta apologizes after suspending ‘No Kings’ Instagram account”. Reuters, en The Star, 19 de octubre de 2026. https://www.thestar.com.my/tech/tech-news/2026/10/19/meta-apologizes-after-suspending-no-kings-instagram-account
[25] Ticong, Liz. “Meta Links No Kings Instagram Suspension to Claude Tool”. eWeek, 20 de octubre de 2026. https://www.eweek.com/news/meta-claude-no-kings-instagram-suspension/
[26] CENIA. “ILIA 2026. 4ta edición revela que América Latina y el Caribe se juegan su futuro en IA en la colaboración regional para datos, talento y cómputo”. 20 de octubre de 2026. https://cenia.cl/2026/10/20/ilia-2026-4ta-edicion-revela-que-america-latina-y-el-caribe-se-juegan-su-futuro-en-ia-en-la-colaboracion-regional-para-datos-talento-y-computo/ [27] Reuters. “France’s Macron tightens curbs on protests, blaming hard left for unrest”. 22 de octubre de 2026. https://www.reuters.com/world/europe/frances-macron-tightens-curbs-protests-blaming-hard-left-unrest-2026-10-22/