La inteligencia artificial se asienta en la agenda de las ciencias sociales latinoamericanas

Las jornadas de COMECSO sobre inteligencia artificial y ciencias sociales muestran una agenda latinoamericana que estudia la IA como hecho social, del poder y la desigualdad al trabajo, el género y la clasificación del conocimiento.

·Martín González Senosiain

Las Jornadas Nacionales de Inteligencia Artificial y Ciencias Sociales de COMECSO reunieron durante cuatro días investigaciones sobre poder, educación, género, trabajo, juventudes y conocimiento. El programa confirma una agenda latinoamericana que trata la IA como fenómeno social antes que como simple innovación tecnológica.

Entre el 28 de septiembre y el 1 de octubre, el Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO) celebró en modalidad virtual sus Jornadas Nacionales de Inteligencia Artificial y Ciencias Sociales. Las convocó el grupo de trabajo Horizontes de investigación sobre la Inteligencia Artificial desde las Ciencias Sociales, que coordinan Juan Pablo Duque Parra, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, y Jacqueline Torres Ruiz y Khemvirg Puente Martínez, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la misma universidad. Ricardo Arechavala Vargas, de la Universidad de Guadalajara, y Danay Quintana Nedelcu, de FLACSO México, se sumaron como coordinación invitada. [1][2]

El grupo no partía de cero. Su primer encuentro, del 13 al 17 de octubre de 2025, se abrió con la pregunta «¿Qué es la Inteligencia Artificial?», a cargo de Ximena Gutiérrez y Pablo Pruneda, y se cerró con una conferencia de Francisco Tirado, de la Universitat Autònoma de Barcelona, sobre el territorio existencial de la inteligencia artificial. Entre una y otra, Oscar G. Hernández presentó «Redes, actores y algoritmos: hacia una antropología de la inteligencia artificial». [1]

Un año después, el trabajo se organiza de otra manera. En 2025, varios de los ocho ejes se ocupaban de las apropiaciones metodológicas de la IA en las ciencias sociales, de sus aplicaciones a problemas sociales y de sus usos. En 2026, los cinco ejes se ordenaron en torno a campos de la vida social como la democracia y la esfera pública, las juventudes, el género, la educación y el trabajo. El cambio sugiere un desplazamiento del énfasis, de lo que puede hacerse con la IA a lo que la IA hace en la vida social. [1][2]

El programa reunió trabajos de universidades, centros de investigación e instituciones públicas de México, Colombia y Chile, una ponencia de la Fiscalía General de la República de Cuba y otra firmada conjuntamente desde la Universitat Oberta de Catalunya y la UNAM. Incluyó además dos ponencias magistrales y dos presentaciones de libro. [1]

La convocatoria partía de una definición deliberada. La inteligencia artificial, decía el texto, «no debe entenderse únicamente como un sistema técnico ni como una subdisciplina de la computación». COMECSO la situaba como un paradigma sociotécnico que transforma múltiples procesos de la vida cotidiana y recordaba que las ciencias sociales están siendo «crecientemente interpeladas» para reflexionar sobre sus implicaciones sociales, culturales, políticas y jurídicas, en el contexto de México, América Latina e Iberoamérica. [2]

Poder, regulación y esfera pública

El eje de democracia, poder y esfera pública, coordinado por Khemvirg Puente, concentró buena parte del programa. Fernando Barrientos Del Monte, de la Universidad de Guanajuato, preguntó «¿Quiénes controlan la IA?» y puso el foco en Estados, empresas y capital. Elsa Martínez Flores, de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, analizó el tránsito «de la sociedad red a la sociedad predecible» y la disputa por los derechos digitales. Johanna Mildred Pinto García, de la UNAM, planteó los fundamentos jurídico-filosóficos del derecho a la explicación algorítmica como garantía democrática para el constitucionalismo iberoamericano. Ana Cristina González Rincón, de la Universidad Autónoma Metropolitana, examinó los Principios de Chapultepec y la construcción de un modelo regulatorio de la IA en México. [1]

El eje abarcó escalas muy distintas, de las instituciones penitenciarias a la privacidad mental. Desde Cuba, Laura Sabina Paz, de la Fiscalía General de la República, analizó las limitaciones del empleo de la IA en el sistema penitenciario cubano desde los estudios de ciencia, tecnología y sociedad. Antonio Montero Balderas, de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, se ocupó de la privacidad mental, las inferencias cognitivas y las nuevas formas de instrumentalización de la persona. Hubo también trabajos sobre gubernamentalidad algorítmica, tecnofeudalismo y necropolítica, confianza política ante la gobernanza algorítmica y uso de IA predictiva en la planeación municipal. [1]

En la última jornada, Jesús Ignacio Rivera Cano, del Hospital Mental de Antioquia, en Colombia, presentó un análisis crítico de la apropiación que Anthropic, la empresa que desarrolla los modelos Claude, hace de los conceptos de bienestar y carácter, y de sus implicaciones para la salud mental de las personas usuarias. [1]

Imágenes, discursos y audiencias

La dimensión cultural también estuvo presente. Carolina Martirena Vimercatti, de la Universitat Oberta de Catalunya, y Elizabeth Rodríguez Rendón, del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM, presentaron un análisis visual y tecnopolítico de la IA generativa, las imágenes sintéticas y el etnonacionalismo en los procesos actuales de deportación en Estados Unidos. David Cuenca Orozco y Fernando López Solís, de la UNAM, compararon los imaginarios tecnocientíficos sobre la IA en dos discursos de élite, el de quienes dirigen las grandes empresas tecnológicas y el del papa León XIV, cuya encíclica Magnifica Humanitas leíamos en mayo. Alejandro Monsalve Quintero y Adriana Medina Vidal llevaron la antropología aplicada a la publicidad digital con un trabajo sobre audiencias culturales, accionabilidad e IA. [1]

Desigualdades en el aula

Las mesas sobre educación, coordinadas por Danay Quintana Nedelcu, mostraron una preocupación recurrente por las desigualdades que acompañan la adopción de estas tecnologías. Cira Tecali Cárdenas Barón, de la Universidad de Colima, estudió cómo se configuran desigualdades epistémicas en la apropiación de la IA entre estudiantes de bachillerato semiescolarizado en escuelas particulares. Andrés Melida Martínez, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, analizó el acceso y el uso de la IA en escuelas secundarias de Pachuca. Desde Colombia, Katherine Julieth Quintero Martínez, de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), comparó la apropiación social de la IA en contextos comunitarios de la localidad bogotana de Fontibón. [1]

Otras ponencias trataron la incorporación de la IA a los planes de estudio, como la propuesta de Gabriela Barajas Martínez para la licenciatura en Sociología de la UAM-Azcapotzalco, y la transformación del trabajo docente en México y Colombia. [1]

Sesgos, género y edad

En el eje de sesgos y género, coordinado por Jacqueline Torres Ruiz, Laura Victoria Rodríguez Zaragoza, de la Universidad de Guadalajara, analizó las brechas digitales de género en la transición hacia la IA en México. Suhey Ayala Ramírez y Víctor Manuel Castillo Girón, de la misma universidad, propusieron cuestionar la ilusión de neutralidad de estos sistemas para no replicar sesgos de género. Javiera Rosell, Vicente Martínez y Damián Grunder, de la Universidad de Chile, presentaron una revisión de alcance para conceptualizar el edadismo digital. Erika Stephania Onofre Pérez, de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, estudió la influencia de la IA en la construcción de identidades de género en adolescentes. La propia Torres Ruiz examinó las representaciones mediáticas de las personas en situación de calle en el ecosistema periodístico algorítmico desde una perspectiva de género y edad. [1]

Juventudes y procesos psicosociales

El eje de juventudes y procesos psicosociales, coordinado por Juan Pablo Duque Parra, cerró el programa. Tifanny Andrea Aponte Mora, de la UNAD, revisó el estado del arte sobre la subjetividad juvenil en la era de la gubernamentalidad algorítmica. Magdalena Moreno Ortiz y Luis César Frías Leal, del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), presentaron un trabajo sobre objetos digitales, cuerpo y experiencias cotidianas de estudiantes del INBAL en Monterrey. [1]

Trabajo, conocimiento y despojo

El eje de trabajo y organizaciones, coordinado por Ricardo Arechavala Vargas, reunió algunas de las propuestas conceptuales más sugerentes. Elkin Fabián Martínez y Ricardo Pérez Peña presentaron «El cercamiento del pensamiento: IA, despojo cognitivo y la renovada acumulación originaria». Desde el título, la ponencia lleva dos categorías clásicas de la economía política, el cercamiento y la acumulación originaria, al terreno del pensamiento. [1]

Lorena Litai Ramos Luna, profesora del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa, propuso la «orquestación algorítmica» como categoría analítica para el estudio de las organizaciones contemporáneas. Mónica Ramírez Mata, Nancy Elizabeth Licea Silva y el propio Arechavala preguntaron «¿Quién está a cargo?» en la producción de conocimiento mediada por la IA generativa, en un bloque que se ocupó también de sus efectos en los laboratorios universitarios, en la toma de decisiones y en las pequeñas y medianas empresas. [1][3]

Quién clasifica el maíz

En ese mismo eje apareció la ponencia que más directamente interpela a la antropología. Arturo Sánchez Porras y Aline Romero-Natale presentaron «Clasificar para conservar: IA, maíz nativo y organización del conocimiento agrobiocultural en México». [1]

No hablan desde fuera. Junto a Otilio Arturo Acevedo Sandoval y Edlin J. Guerra-Castro, desde la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida de la UNAM y la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, publicaron en 2025 imanr, un paquete de R que automatiza la clasificación de los complejos raciales del maíz nativo mexicano. La herramienta aplica métodos de ensamble potenciado a variables morfológicas y geográficas de una base de datos nacional, alcanza según el artículo una exactitud balanceada de hasta el 90 % e incorpora una interfaz gráfica para facilitar su uso por personas no especialistas. El artículo la presenta como una alternativa más eficiente a los métodos tradicionales, que según el equipo autoral dependen del juicio subjetivo de especialistas y requieren largos tiempos de evaluación. Su objetivo declarado es contribuir a conservar una diversidad genética de gran importancia cultural, agrícola y ambiental. [4]

El título de la ponencia nombra ya el problema que interesa a la antropología, la organización del conocimiento agrobiocultural. Clasificar para conservar obliga a decidir con qué categorías se ordena una diversidad que no nació en un laboratorio. Como recuerdan Rocío Fernández Suárez, Luis A. Morales Chávez y Amanda Gálvez Mariscal, esa diversidad «es producto de milenarias prácticas agrícolas vinculadas al conocimiento tradicional de los pueblos indígenas de México», que han desempeñado un papel fundamental en su custodia y mejora. [5]

Cuando la clasificación se automatiza, importa tanto la precisión del modelo como el conocimiento que organiza, las categorías que utiliza y el lugar que reserva a los saberes campesinos e indígenas que produjeron aquello que se quiere conservar. La IA aparece aquí a la vez como herramienta de conservación y como tecnología de clasificación. Las dos dimensiones merecen estudio.

Dos conferencias y dos libros

El programa se abrió el 28 de septiembre con la ponencia magistral «Algoritmos y pensamiento crítico para la era de la IA», de Santiago Jiménez Londoño, doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia Bolivariana y profesor de la Escuela de Ciencias Aplicadas e Ingeniería de la Universidad EAFIT, en Medellín. [1][6] Jiménez Londoño es autor de Algoritmos deshumanizantes: IA y la pérdida de la noción de individuo (Aún Humanos, 2025). [6][7] En una columna publicada en abril en El Mostrador resumía la tesis de ese libro. El riesgo más profundo de la inteligencia artificial, escribía, «no está en sus fallos técnicos, sino en la erosión silenciosa de lo que nos hace sujetos». Esa erosión alcanza a la capacidad de decidir y de disentir, y expone a las personas a quedar reducidas a patrones de datos. [8]

La última jornada incluyó la ponencia magistral «La IA y el reto de su regulación», de Pablo Pruneda Gross, coordinador general del Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial (CCOIA) que la UNAM instaló en mayo de 2026. En el Instituto de Investigaciones Jurídicas coordina además la línea de investigación Derecho e Inteligencia Artificial. Pruneda había participado también en el primer encuentro del grupo. [1][9]

Dos presentaciones de libro completaron el programa. Mauricio Padrón Innamorato y Agustín Morales Mena, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, presentaron El derecho a la no discriminación (algorítmica) (IIJ-UNAM, 2026), obra que coordinan. Djamel Eddine Toudert, profesor-investigador del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente de El Colegio de la Frontera Norte, presentó Inteligencia artificial y planeación urbana del sur global (El Colef, 2026). [1][10]

Un mapa para la antropología

Más allá de cada investigación concreta, el interés de las jornadas está en el mapa que dibujan en conjunto. La IA aparece a la vez como infraestructura económica, dispositivo político, mediación cultural, tecnología educativa, herramienta científica y espacio en el que se producen nuevas formas de clasificación y desigualdad.

Ayer, al recorrer quién piensa la IA desde las ciencias sociales en España, concluíamos que en los casos examinados pesa más usar la IA para estudiar la sociedad que estudiar la propia IA como hecho social. El programa de COMECSO se ordena, sobre todo, en torno a la segunda dirección. Los dos mapas, además, se tocan. La Universitat Oberta de Catalunya, que ayer aparecía entre las instituciones socias del proyecto europeo WHAT-IF, está presente en estas jornadas a través de Carolina Martirena Vimercatti. Y el propio COMECSO prepara para 2027, año en que cumple cincuenta años, una Semana Iberoamericana de Ciencias Sociales que ampliará su espacio de encuentro a instituciones de otros países. [11]

Ese marco resulta especialmente relevante para la antropología. Los sistemas de inteligencia artificial no operan fuera de las sociedades que los producen. Incorporan categorías, jerarquías, imaginarios y formas particulares de comprender a las personas y sus relaciones. Al mismo tiempo, su adopción modifica prácticas cotidianas, profesiones, instituciones y modos de producir conocimiento.

Las jornadas de COMECSO muestran así un campo de investigación que gana densidad propia en América Latina. Frente a una conversación pública dominada con frecuencia por capacidades técnicas, inversiones y nuevos productos, las ciencias sociales están construyendo otro archivo de preguntas alrededor de quién diseña estos sistemas, sobre qué conocimientos se construyen, qué relaciones de poder reproducen y qué transformaciones producen cuando entran en contacto con contextos sociales concretos.

El maíz nativo recuerda que una de las preguntas más antiguas sigue abierta. Quién clasifica y con qué categorías.

Crédito de la imagen: Feria de Productores, CC BY 2.0. Imagen reducida proporcionalmente, sin recorte.

Referencias

[1] Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO). Horizontes de investigación sobre la Inteligencia Artificial desde las Ciencias Sociales. Programa del primer encuentro (13-17 de octubre de 2025) y de las Jornadas nacionales (28 de septiembre-1 de octubre de 2026). Consultado el 4 de octubre de 2026.
https://www.comecso.com/grupos-de-trabajo/inteligencia-artificial

[2] Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO). Jornadas nacionales de inteligencia artificial y ciencias sociales. Convocatoria, 1 de julio de 2026.
https://www.comecso.com/grupos-de-trabajo/inteligencia-artificial/jornadas-nacionales

[3] Universidad Autónoma Metropolitana. Dra. Lorena Litai Ramos Luna. Catálogo de profesorado.
https://investigacion.uam.mx/index.php/listado-catalogo/82259

[4] Sánchez-Porras, A., Romero-Natale, A., Acevedo-Sandoval, O. A. y Guerra-Castro, E. J. (2025). imanr: An R tool for the identification of Mexican native maize complexes. One Ecosystem, 10, e149055.
https://doi.org/10.3897/oneeco.10.e149055

[5] Fernández Suárez, R., Morales Chávez, L. A. y Gálvez Mariscal, A. (2013). Importancia de los maíces nativos de México en la dieta nacional: Una revisión indispensable. Revista Fitotecnia Mexicana, 36 (supl. 3-a).
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-73802013000500004

[6] Al Poniente. El colombiano Santiago Jiménez Londoño presenta «Algoritmos Deshumanizantes» en la FIL Guayaquil 2026. 15 de septiembre de 2026.
https://alponiente.com/el-colombiano-santiago-jimenez-londono-presenta-algoritmos-deshumanizantes-en-la-fil-guayaquil-2026/

[7] Jiménez Londoño, S. (2025). Algoritmos deshumanizantes: IA y la pérdida de la noción de individuo. Medellín, Aún Humanos.

[8] Jiménez Londoño, S. Regular lo desconocido: la trampa de legislar la IA. El Mostrador, 30 de abril de 2026.
https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/04/30/regular-lo-desconocido-la-trampa-de-legislar-la-ia/

[9] Gaceta UNAM. Instala la UNAM el Consejo Coordinador de Inteligencia Artificial. 21 de mayo de 2026.
https://www.gaceta.unam.mx/ccoia-unam-organo-articulador-de-alto-nivel-para-atender-los-retos-de-la-ia-pruneda-gross/

[10] El Colegio de la Frontera Norte. Djamel Eddine Toudert. Perfil institucional.
https://www.colef.mx/integrante/etoudert/

[11] Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (COMECSO). Comunicado sobre la Semana Nacional de Ciencias Sociales 2026. 19 de agosto de 2026.
https://www.comecso.com/noticias/comunicado-sobre-la-semana-nacional-de-ciencias-sociales-2026

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