La UNESCO convoca a construir una alfabetización crítica compartida. Arturo Escobar propone una revolución del cuidado frente a la inteligencia artificial. Y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advierte sobre las tecnologías que transforman los territorios latinoamericanos. Tres perspectivas sobre quién decide, quién participa y qué formas de vida queremos sostener.

1. UNESCO y la alfabetización como tarea compartida

Entre el 24 y el 31 de octubre se celebra la Semana Mundial de la Alfabetización Mediática e Informacional de la UNESCO. Bajo el lema We All Play a Part – Media and Information Literacy for the People, la convocatoria reúne iniciativas de distintos continentes para fortalecer las capacidades de la ciudadanía para comprender, evaluar y producir información.

La edición de 2026 adopta un formato descentralizado y participativo. Además de enseñar a reconocer información falsa, la propuesta invita a intervenir críticamente en entornos donde los algoritmos y la inteligencia artificial condicionan cada vez más nuestra relación con el conocimiento.

AIthropology Lab figura en el listado oficial de celebraciones de la UNESCO con AIthropology FM: Thinking Critically with AI, una semana de programación especial en nuestra radio online dedicada a explorar las consecuencias sociales y culturales de la inteligencia artificial desde la antropología y el pensamiento crítico. Se trata de una iniciativa independiente organizada por AIthropology Lab.

Nuestra contribución parte de la convicción de que alfabetizar implica comprender quién diseña las herramientas digitales, qué relaciones de poder incorporan y qué conocimientos quedan fuera. Junto con aprender a utilizarlas, necesitamos desarrollar capacidades colectivas para cuestionarlas y participar en las decisiones sobre su desarrollo.

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2. Arturo Escobar y la revolución del cuidado frente a la inteligencia artificial

El 21 de octubre estaba anunciado en la Universidad de Cuenca, Ecuador, un homenaje al antropólogo colombiano Arturo Escobar, acompañado de una conferencia titulada La revolución del cuidado como respuesta a la inteligencia artificial. La propuesta conecta el cuidado con una de las transformaciones tecnológicas más profundas de nuestro tiempo.

El acto formaba parte de la reunión en Cuenca del Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur, una red latinoamericana de pensamiento crítico y movimientos sociales de la que Escobar forma parte. La víspera, una de las mesas públicas del encuentro iba a reunir a Maristella Svampa (Argentina), Edgardo Lander (Venezuela), Miriam Lang (Ecuador/Alemania) y Gabriela Cabaña (Chile) para debatir sobre geopolítica, nuevas derechas, inteligencia artificial, capitalismo de datos y transición energética.

Escobar lleva décadas cuestionando la idea de que todas las sociedades deban organizarse conforme a un único modelo de desarrollo. Su propuesta del pluriverso reconoce la existencia de múltiples formas de habitar, conocer y organizar la vida, frente a la pretensión de universalidad de la modernidad occidental.

La reflexión sobre la inteligencia artificial no surge de forma aislada. En un conversatorio celebrado el 1 de julio de 2026, Sentipensar las transiciones: diálogos sobre el pluriverso y las autonomías, Escobar se preguntó cómo hacer pluriversal la tecnología, en particular la inteligencia artificial, para que sirva a muchos mundos en lugar de a uno solo, patriarcal e hiperacumulativo.

Según la relatoría publicada de aquel encuentro, su intervención vinculó esa pregunta con las transiciones ecosociales, la interdependencia y una revolución de los cuidados orientada a transformar nuestras formas de existencia y convivencia. Habló también de los multimillonarios tecnopatriarcales y su inteligencia artificial, y recogió la advertencia del pensador indígena brasileño Ailton Krenak sobre una IA que invade nuestras formas de vida.

En este marco, la inteligencia artificial abre preguntas que exceden su rendimiento técnico. ¿Qué formas de conocimiento privilegia? ¿Qué relaciones entre personas, comunidades y territorios facilita o debilita? ¿Quién decide qué problemas deben resolverse mediante automatización?

La revolución del cuidado ofrece un punto de partida para reconsiderar esas decisiones desde las autonomías comunitarias, la cooperación y la sostenibilidad de la vida.

El título de la conferencia de Cuenca señala una continuidad temática con las reflexiones de julio. No obstante, mientras no dispongamos de su grabación o transcripción, no podemos atribuirle argumentos concretos sobre lo expuesto el 21 de octubre.

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3. América Latina y las tecnologías que llegan a los territorios

El martes 20 de octubre, la Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos advirtió sobre los impactos de las tecnologías militares y de uso dual en las comunidades y los territorios de las Américas.

Drones, inteligencia artificial, comunicaciones satelitales, sistemas biométricos y plataformas digitales pueden contribuir a la protección ambiental, pero también facilitar nuevas formas de vigilancia, control territorial y actividades extractivas ilegales.

El comunicado se refiere a su uso en contextos de políticas de seguridad y de actividades extractivas, así como por parte de grupos armados y organizaciones criminales. Estas tecnologías pueden alterar el acceso al agua, la alimentación, la salud y un ambiente sano, además de profundizar situaciones de desplazamiento y confinamiento.

Entre los ejemplos documentados en la cobertura periodística figuran conexiones satelitales utilizadas para coordinar la logística y los pagos de la minería ilegal, drones empleados para vigilar territorios vinculados a economías ilícitas y la comercialización de mercurio mediante redes sociales. También se han denunciado sobrevuelos de drones sobre comunidades indígenas afectadas por conflictos relacionados con la tala ilegal.

Sin embargo, las mismas herramientas pueden ayudar a las comunidades a detectar deforestación, identificar actividades extractivas ilegales y documentar amenazas sobre sus territorios.

La Relatoría reclama mecanismos de participación, supervisión y rendición de cuentas que permitan proteger los derechos colectivos y apoyar las capacidades comunitarias sin trasladar a las poblaciones afectadas responsabilidades que corresponden a las autoridades públicas. También recuerda que las tecnologías avanzadas tienen costes ambientales asociados al consumo energético, el agua, los minerales y los residuos electrónicos.

El pronunciamiento coincidió con una conferencia de Naciones Unidas sobre delincuencia organizada transnacional celebrada en Viena, donde representantes de pueblos indígenas amazónicos reclamaron una respuesta internacional frente a los delitos ambientales.

Lo que está en juego es quién controla los territorios, quién produce conocimiento sobre ellos y quién decide cómo se usan las herramientas que transforman sus condiciones de vida.

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Una pregunta común

Las tres noticias comparten una pregunta. ¿Cómo construir una cultura tecnológica en la que las personas y las comunidades puedan decidir sobre aquello que afecta a sus vidas?

La alfabetización crítica, la revolución del cuidado y la defensa de los territorios ofrecen respuestas distintas y complementarias.

Desde la antropología, nos invitan a reconocer que ninguna tecnología existe al margen de las relaciones sociales, los conocimientos y los entornos que hacen posible su funcionamiento.

Juntas, estas perspectivas llevan la conversación hacia las condiciones sociales, ecológicas y políticas en que se usa la inteligencia artificial.

Y hacia una cuestión más profunda, la de qué mundos queremos hacer posibles y cuáles tenemos la responsabilidad de cuidar.