Del 17 al 20 de agosto, el Foro Social de Rototom Sunsplash trasladó al Teatre Municipal de Benicàssim cuatro conversaciones que podían parecer independientes. Música y salud mental, vivienda, crisis ecológica y geopolítica.
Escuchadas juntas, sin embargo, plantean una pregunta común. Qué condiciones necesitamos para vivir con otras personas, cuidar lo común y conservar nuestra capacidad de actuar en sociedades atravesadas por transformaciones tecnológicas, económicas, ambientales y políticas.
La edición de 2026, organizada por Fundación Exodus en colaboración con Rototom Sunsplash y el Ayuntamiento de Benicàssim, reunió a Álvaro Pascual-Leone, Betty Roca Hubbauer, María Prado, Isabel Vergara, Elga Molina, Vandana Shiva, Francisco Vera, Rokhaya Diallo y Juan Bordera, entre otras voces. El archivo oficial del Foro Social reúne las cuatro sesiones de 2026.
Un cerebro que no termina en la cabeza
La primera sesión, «Cultura, música y bienestar — herramientas para construir esperanza», cruzó neurociencia, psicología comunitaria y creación musical.
Álvaro Pascual-Leone partió de una idea central. Nuestro cerebro cambia continuamente con lo que hacemos, pensamos y experimentamos. La plasticidad no sería algo que activamos excepcionalmente, sino una condición permanente. La música resulta especialmente interesante porque trabaja mediante ritmos, expectativas, repetición, sorpresa y sincronización.
La conversación se desplazó pronto desde el cerebro individual hacia las relaciones.
Para Pascual-Leone, la conexión con otras personas resulta fundamental para comprender el cerebro humano. Música, baile y presencia física pueden sincronizar experiencias y favorecer esa conexión.
Betty Roca Hubbauer introdujo otra escala desde su trabajo en Psicólogas sin Fronteras. Una catástrofe nunca afecta a todo el mundo desde el mismo punto de partida. Las condiciones materiales previas, la inseguridad, la migración o la vulneración de derechos influyen también en las posibilidades de recuperación.
El intercambio dejó uno de los debates más interesantes de la jornada. Pascual-Leone insistía en el valor que tiene para una persona recuperar la conexión con el grupo; Roca recordaba que esa recuperación resulta difícil de separar de condiciones básicas como dormir, alimentarse o encontrarse en un entorno seguro.
La cultura aparecía así no como algo que llega después de resolver las necesidades esenciales, sino como una de las herramientas mediante las cuales reconstruimos vínculos.
La sesión completa permanece disponible en el canal de Rototom Sunsplash.
Y entonces apareció la inteligencia artificial
En medio de esa conversación, Sergi Pitarch introdujo una pregunta que sitúa directamente esta edición del Foro dentro del radar de AIthropology Lab.
Partió del teléfono móvil y de las capacidades cognitivas que progresivamente hemos delegado en dispositivos externos. Ya no necesitamos recordar determinados números, recorridos o informaciones porque una herramienta lo hace por nosotros.
¿Y qué ocurre ahora con la inteligencia artificial?
Pitarch preguntó si delegar una parte creciente del trabajo intelectual en estos sistemas podría afectar al futuro, la salud o el bienestar de nuestro cerebro.
La respuesta de Pascual-Leone evitó tanto el entusiasmo tecnológico automático como su rechazo.
«La IA es una herramienta fabulosamente poderosa».
La cuestión, sostuvo, es qué hacemos con ella. Una herramienta puede ampliar enormemente nuestras posibilidades, pero puede convertirse también en sustituto de actividades que necesitamos practicar.
Su ejemplo fue particularmente significativo. Si hacemos de la IA un «generador de arte y de empatía», además de las limitaciones que pueda tener para realizar esas tareas, corremos el riesgo de dejar de ejercitarlas nosotros mismos. Utilizada de otra manera, puede convertirse en una herramienta extraordinariamente valiosa.
Pascual-Leone añadió después una segunda capa que interesa especialmente desde una antropología de la tecnología. Las herramientas que utilizamos modifican nuestro cerebro.
Lo explicó mediante ejemplos anteriores a la IA. El bastón pasa a formar parte de la representación corporal de una persona ciega; quien conduce profesionalmente incorpora las dimensiones del vehículo a su manera de desplazarse por el espacio. Las tecnologías no permanecen completamente fuera de quienes las utilizan.
Aplicado a la inteligencia artificial, el problema cambia.
Ya no basta con preguntar.
¿Qué puede hacer la IA por nosotros?
También tenemos que preguntar.
¿Qué capacidades nuestras dejamos de practicar cuando las delegamos y qué clase de personas nos estamos entrenando para ser al utilizar estas herramientas?
Ahí el Foro Social entra directamente en el territorio de AIthropology Lab.
Una casa también es una red de relaciones
El 18 de agosto, «El lugar donde vivir — la vivienda como derecho» desplazó la conversación desde el cuerpo hacia una de las infraestructuras más elementales de la vida cotidiana.
María Prado, responsable de la campaña de vivienda de Greenpeace; Isabel Vergara, de Oxfam Intermón; y Elga Molina, directora general de Vivienda del Gobierno de Navarra, abordaron alquiler, vivienda protegida, rehabilitación, turistificación y políticas públicas, con Moha Gerehou como moderador.
Vergara puso sobre la mesa una diferencia difícil de ignorar. Durante la última década, los precios de oferta del alquiler han aumentado un 77 %, frente a un incremento del 33 % de la renta disponible de los hogares, según el informe de Oxfam Intermón y el Consejo de la Juventud de España.
Otro informe de Oxfam Intermón encuentra que el 85 % de las personas inquilinas dedica más del 30 % de sus ingresos a la vivienda, una de cada tres supera el 50 % y el 61 % no consigue ahorrar después de pagar el alquiler.
Pero el debate salió de las cifras económicas.
Aparecieron la imposibilidad de emanciparse, la incertidumbre, la pérdida de intimidad y también el desarraigo producido por tener que cambiar repetidamente de vivienda.
En la sesión se habló de «desahucios invisibles». Son situaciones en las que no existe una orden judicial, pero una subida del alquiler o la finalización de un contrato obliga igualmente a abandonar una vivienda. Oxfam utiliza también ese concepto en su documentación de 2026.
Mudarse puede significar cambiar de escuela, abandonar relaciones vecinales, perder la participación en asociaciones y volver a construir desde cero una vida cotidiana.
Vista así, la vivienda no es solo una propiedad inmobiliaria.
Es también una infraestructura de arraigo.
La sesión completa puede verse en el archivo audiovisual de Rototom.
Vivienda, clima y otra forma de medir lo habitable
María Prado introdujo la dimensión climática.
Una vivienda no sirve únicamente para poseer una dirección. Frente a temperaturas extremas, incendios y otros fenómenos asociados al cambio climático, es también nuestro primer refugio.
Greenpeace sostiene en su informe Tu llave de la vivienda digna que España necesita cambiar radicalmente la escala de rehabilitación del parque existente y multiplicar aproximadamente por diez el ritmo actual. El informe discute una horquilla de entre siete y diez millones de viviendas rehabilitadas en los próximos años.
La propuesta desplaza nuevamente las categorías.
Rehabilitar una casa puede ser simultáneamente política de vivienda, política climática, política energética y política sanitaria.
Elga Molina añadió otro contraste desde Navarra. El Informe sobre la vivienda en Navarra 2024 contabiliza, a 1 de enero de 2025, 58.656 viviendas protegidas, equivalentes al 22,6 % de las viviendas principales utilizadas como referencia estadística.
Las distintas fórmulas discutidas —vivienda protegida permanente, bolsas de alquiler, rehabilitación, mediación, cooperativas y vivienda colaborativa— apuntaban hacia una misma cuestión. Qué parte de un bien necesario para vivir debería permanecer expuesta a la lógica especulativa.
De la ecoansiedad a la ecoesperanza
La tercera conversación cambió de escala.
En «Defendiendo la Pachamama — un reto global y colectivo», Vandana Shiva intervino desde India junto a Francisco Vera, con María José Parejo, de Radio 3, como moderadora.
Uno de los conceptos centrales fue ecoesperanza.
Francisco Vera la presentó como una alternativa a la ecoansiedad y a la sensación de impotencia. No supone negar la gravedad de la crisis ecológica ni practicar un optimismo ingenuo. Consiste en transformar preocupación, rabia e indignación en capacidad colectiva de intervención.
La cuestión desembocó en ciudadanía.
Vera cuestionó el adultocentrismo y defendió que niñas, niños y adolescentes no deberían aparecer únicamente como personas que deben ser protegidas por quienes son mayores, sino también como sujetos políticos capaces de participar, proponer, movilizarse y ejercer derechos.
Vandana Shiva llevó la conversación hasta otra genealogía del conocimiento ambiental.
Recordó lo aprendido de las mujeres del movimiento Chipko en India, que protegieron los bosques frente a la tala mediante la organización comunitaria y el abrazo físico a los árboles.
La importancia de esa historia no se limita al activismo.
También desplaza la cuestión de quién produce conocimiento válido.
La universidad produce conocimiento.
La ciencia institucional también.
Pero quienes viven durante generaciones con un bosque, conocen sus plantas, interpretan su suelo, conservan semillas y observan el ciclo del agua producen igualmente saberes sobre ese territorio.
La conversación vinculó esas experiencias con soberanía alimentaria, ecocidio, migraciones, exilio, economía y violencia contra quienes defienden territorios y ecosistemas.
En el resumen final de la propia jornada apareció además una advertencia sobre la «digitalización del mundo» y el alejamiento respecto al orden terrestre. No hubo, sin embargo, una discusión específica sobre inteligencia artificial comparable a la del primer día.
La sesión está disponible íntegramente en vídeo.
Después de la Tierra, la guerra
La cuarta y última sesión, celebrada el 20 de agosto, llevó el Foro a la geopolítica.
«La ley del más fuerte — imperios, guerras y resistencias» reunió a Rokhaya Diallo y Juan Bordera en una conversación sobre conflictos internacionales, erosión del derecho internacional, autoritarismo y capacidad de actuación de la sociedad civil. El archivo oficial de Rototom confirma la sesión y sus participantes.
No atribuimos aquí argumentos concretos a Diallo o Bordera porque no hemos trabajado con una transcripción completa de esa sesión.
Su lugar dentro del programa, sin embargo, resulta significativo.
El Foro había comenzado preguntándose por la relación entre cerebro, música y comunidad.
Terminó preguntándose qué sucede cuando las normas destinadas a organizar la convivencia entre sociedades dejan paso a la fuerza.
Entre ambos extremos había hablado de casas y de Tierra.
Cuatro conversaciones, una misma pregunta
Escuchadas consecutivamente, las jornadas permiten establecer una conexión que el Foro no formuló explícitamente de esta manera.
el cerebro necesita relaciones;
las relaciones necesitan lugares donde poder construirse;
esos lugares necesitan territorios habitables;
y esos territorios necesitan instituciones capaces de limitar la fuerza y el poder.
La inteligencia artificial aparece dentro de esa secuencia no como un quinto problema independiente, sino como otra infraestructura que empieza a intervenir en nuestras capacidades, relaciones y formas de actuar.
Ahí reside quizá el aspecto más interesante del encuentro para AIthropology Lab.
La IA no llega a una sociedad vacía.
Llega a sociedades que ya tienen alquileres, fronteras, desigualdades, redes de cuidados, conflictos, conocimientos locales, instituciones, ecosistemas y distintas posibilidades de imaginar el futuro.
Y las transforma mientras esas sociedades transforman también la tecnología.
Un festival como infraestructura de conversación
Todo esto ocurrió, además, dentro de un festival de música.
Durante cuatro tardes, Rototom funcionó como una plaza pública temporal en la que personas reunidas inicialmente alrededor de la cultura musical pudieron encontrarse hablando de neuroplasticidad, inteligencia artificial, vivienda, soberanía alimentaria, infancia, migraciones o derecho internacional.
Fundación Exodus define precisamente el Foro como un espacio destinado al pensamiento crítico, el diálogo y la reflexión colectiva más allá del recinto de conciertos.
Radio 3 prolongó esa conversación fuera del teatro. Su cobertura especial anunció entrevistas diarias con protagonistas del Foro Social y, ya durante la primera jornada, conversó con Betty Roca Hubbauer.
Hay algo antropológicamente interesante en el formato.
Una parte creciente de nuestra conversación pública transcurre mediante plataformas digitales y algoritmos de recomendación.
Aquí sucede lo contrario. Personas físicamente reunidas, durante más de una hora, escuchando argumentos, discrepancias y preguntas antes de responder.
Después de escuchar a Pascual-Leone hablar de IA, plasticidad cerebral y necesidad de mantener relaciones humanas reales, esa forma de encuentro deja de ser simplemente el escenario de la conversación.
También forma parte de lo que la conversación está diciendo.
Fuentes y materiales
Foro Social y materiales audiovisuales
- Foro Social Rototom 2026 — Fundación Exodus. Programa, participantes y cuatro ejes de las sesiones.
- Archivo del Foro Social de Rototom. Archivo oficial de las cuatro sesiones de 2026.
- Cultura, música y bienestar — sesión completa, 17 de agosto de 2026.
- El lugar donde vivir — sesión completa, 18 de agosto de 2026.
- Defendiendo la Pachamama — sesión completa, 19 de agosto de 2026.
Radio 3
- Cobertura de Radio 3 desde Rototom Sunsplash 2026.
- Día 1 — Betty Roca Hubbauer.
- Día 2 — Elga Molina y Álvaro Pascual-Leone.
- Día 3 — Francisco Vera, Vandana Shiva y María Prado.
Vivienda y rehabilitación
- La vivienda agrava la desigualdad — Oxfam Intermón.
- Habitar la incertidumbre — Oxfam Intermón y Consejo de la Juventud de España.
- Tu llave de la vivienda digna — Greenpeace España.
- Informe sobre la vivienda en Navarra 2024 — Gobierno de Navarra.
Nota sobre las transcripciones
Para este Radar utilizamos como fuentes primarias los tres vídeos originales publicados por Rototom. Se generaron automáticamente tres transcripciones de trabajo a partir de esos vídeos y se emplearon únicamente como material de apoyo. Pueden contener errores, especialmente en nombres propios y en la intervención en inglés de Vandana Shiva. Cualquier cita textual debe contrastarse con el audio original.