El Radar anterior examinaba las reglas que determinan qué puede hacerse visible. Este continúa el recorrido preguntando qué ocurre con aquello que permanece y quién absorbe el coste de sostenerlo.
Permanecer suele describirse como ausencia de cambio. Una lengua tiene muy pocas personas capaces de hablarla y parece acercarse a su final. Un edificio conserva su ubicación mientras acumula documentos del pasado. Una población no migra aunque aumenten la sequía, la precariedad o la presión sobre sus recursos.
Sin embargo, en ninguno de esos casos la permanencia es inactividad.
Sostener una lengua requiere escuchar, enseñar, transcribir, editar y construir espacios donde vuelva a utilizarse. Mantener un archivo exige clasificar testimonios, proteger información sensible, establecer condiciones de acceso y decidir cómo entrará el pasado en la enseñanza pública. Quedarse en un territorio puede implicar asumir trabajos de cuidado, gestionar alimentos y agua o sostener las condiciones que permiten que otras personas migren.
Este Radar no reúne tres proyectos de inteligencia artificial. Se ocupa de un problema anterior a cualquier modelización automática: las categorías con las que describimos la continuidad, la desaparición y la movilidad. Cuando una lengua se reduce a un número de hablantes, una memoria a una base de datos o una población a una predicción migratoria, parte del trabajo social que sostiene esos procesos desaparece del análisis.
El hilo común puede entenderse como una economía política de la permanencia. Permanecer nunca es gratuito. Hay personas, comunidades e instituciones que absorben el tiempo que exige revitalizar una lengua, el tiempo que tarda la justicia en producir consecuencias y el tiempo que permite sobrevivir en un territorio degradado.
Una lengua no cabe en la figura de su último hablante
Hoy, 4 de agosto, UNESCO Perú presenta en la Feria Internacional del Libro de Lima Awawantea’ke taushiro yaku. El libro de los que hablan taushiro: lengua, cultura e historia del pueblo Taushiro. La publicación ha sido elaborada junto con el Ministerio de Cultura de Perú y Grupo AJE dentro del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas 2022–2032.
La página del evento afirma que el libro documenta el patrimonio cultural y lingüístico taushiro mediante la voz de Amadeo García, a quien describe como el único hablante actual de la lengua y colaborador durante más de dos décadas en iniciativas para salvaguardarla. La publicación busca aumentar la visibilidad del legado taushiro y fortalecer su revitalización cultural y lingüística.
Pero la categoría “único hablante” necesita atención.
La Base de Datos Oficial de Pueblos Indígenas u Originarios del Ministerio de Cultura señala que Amadeo García es actualmente el único hablante fluido, mientras que en otro apartado registra dos personas que tienen el taushiro como lengua materna. Una página anterior de UNESCO utilizaba también la distinción entre dos hablantes y Amadeo como el más fluido.
No se trata necesariamente de fuentes incompatibles. Pueden estar utilizando criterios diferentes para definir qué significa hablar una lengua: comprenderla, haberla adquirido como lengua materna, utilizarla cotidianamente, mantener una conversación o conservar una competencia considerada fluida.
La diferencia importa porque contar hablantes no es una operación neutral. Los números orientan políticas, financiación y narrativas públicas. La expresión “último hablante” atrae atención hacia una situación crítica, pero también puede encerrar toda una lengua en la biografía de una persona y convertir su desaparición en un desenlace aparentemente inevitable.
La propia filiación del taushiro tampoco se presenta de forma completamente cerrada en las fuentes oficiales. Su clasificación ha sido discutida y no existe un parentesco lingüístico establecido con plena certeza. Esa incertidumbre refuerza la importancia de una documentación rigurosa, pero no convierte la lengua en un objeto sin comunidad ni territorio.
El proyecto del que surge el libro ofrece una imagen más amplia. Desde 2023, UNESCO, el Ministerio de Cultura y Grupo AJE han trabajado en Loreto con los pueblos taushiro, ikitu y kukama kukamiria. Las actividades han incluido diagnósticos sociolingüísticos, señalética comunitaria, sesiones de aprendizaje, talleres y vídeos de animación. Cinco personas fueron formadas para liderar procesos de revitalización en las comunidades participantes; esa cifra corresponde al conjunto de las tres lenguas, no únicamente al taushiro.
La lengua permanece de formas diferentes:
- en la competencia y memoria de Amadeo García;
- en personas que conservan conocimientos parciales;
- en nombres, relatos y relaciones territoriales;
- en prácticas que no exigen una fluidez conversacional completa;
- en materiales escritos y audiovisuales;
- en sesiones de aprendizaje;
- en quienes adquieren capacidades para enseñar y revitalizar;
- en el reconocimiento político del pueblo que la habla.
El libro puede convertirse en archivo, herramienta educativa y símbolo público. También fija una determinada versión de la lengua y distribuye autoridad entre quien habla, quienes investigan, quienes traducen, quienes editan y las instituciones que publican.
Ahí aparece la cuestión de la datificación.
Documentar una lengua permite enseñarla, estudiarla y transmitirla. También puede convertir palabras, grabaciones y estructuras gramaticales en un corpus reutilizable por sistemas digitales. Que un material pueda transformarse técnicamente en datos de entrenamiento no significa que exista autorización cultural, jurídica o comunitaria para hacerlo.
Las fuentes disponibles explican las alianzas institucionales y los objetivos de la publicación, pero no detallan cómo se distribuyeron las decisiones editoriales, quién posee los derechos sobre los materiales reunidos, bajo qué licencias circulan todas las grabaciones ni qué usos futuros podrán autorizar Amadeo García y las personas taushiro implicadas.
El libro se presenta dentro de una programación de UNESCO que incluye conversaciones sobre ética y gobernanza de la inteligencia artificial. No es, sin embargo, un proyecto de IA. Esa proximidad permite un contraste importante: revitalizar una lengua no consiste únicamente en introducirla en un modelo. También requiere relaciones prolongadas, escucha, alfabetización, edición, transmisión humana y espacios sociales donde hablar vuelva a tener sentido.
También importa quién decidirá qué materiales puede aprender una IA, para qué usos, bajo qué licencias y con qué retorno para las personas que sostienen la lengua.
Una lengua permanece no solo en quien todavía puede hablarla con fluidez, sino en las relaciones que permiten volver a escucharla, aprenderla y disputarle el futuro a su desaparición.
Cuando una prisión se convierte en archivo
El 9 de junio, Día Internacional de los Archivos, Timor-Leste inauguró el nuevo centro documental del Centro Nacional Chega! en Dili. La instalación ocupa la antigua Comarca de Balide, un lugar asociado con la detención, la represión y la resistencia durante la ocupación indonesia.
Chega! significa “basta” en portugués. La palabra dio título al informe final de la Comisión para la Acogida, la Verdad y la Reconciliación, que documentó los acontecimientos ocurridos entre 1974 y 1999. Nombrar así el informe y la institución convierte un límite moral —basta de violencia— en una obligación política dirigida hacia el futuro.
El edificio permanece en el mismo lugar, pero su función cambia. Lo que fue espacio de violencia alberga ahora testimonios y documentos sobre el periodo colonial, la ocupación, la resistencia y la consulta popular de 1999.
El centro dispone de dos sistemas de información que permiten búsquedas por palabras clave y acceso público a una colección digitalizada de casi 50.000 unidades documentales. Desde 2021, el proyecto desarrollado por el Centro Nacional Chega!, las instituciones timorenses, UNESCO y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea ha formado además a más de 500 docentes de los 14 municipios para incorporar en la educación la historia documentada por la comisión de verdad.
En la inauguración se transfirió la propiedad operativa completa del sistema a la institución timorense. La sede física había sido diseñada, financiada y construida por instituciones del país, mientras que la colaboración internacional apoyó la digitalización, los sistemas de gestión y la formación.
La transferencia es relevante, pero no convierte el archivo en un depósito neutral. Un archivo organiza:
- qué testimonios se conservan;
- cómo se describen;
- qué palabras permiten encontrarlos;
- qué información necesita protección;
- quién puede acceder a cada documento;
- qué sufrimientos entran en la historia pública;
- qué materiales pueden utilizarse como prueba;
- cómo se enseña el pasado a quienes no lo vivieron.
También produce silencios.
No porque todo archivo oculte deliberadamente, sino porque ninguna clasificación puede contener por completo una experiencia de violencia. Algunos testimonios encajan mejor que otros en las categorías de víctima, resistencia, responsabilidad o reparación. La violencia sexual, los conflictos dentro de las comunidades, las ambigüedades de la colaboración o las memorias que no se ajustan a una narrativa nacional cohesionada pueden requerir niveles especiales de protección y formas distintas de escucha.
Del 15 al 17 de julio, Timor-Leste acogió además la primera conferencia regional dedicada a comparar experiencias de verdad, memoria y justicia para la construcción de paz. Participaron responsables de comisiones de verdad, especialistas, archivistas y educadores de distintos países de Asia-Pacífico y de otras regiones.
El intercambio llegó a una conclusión importante: ningún modelo de verdad y reconciliación puede trasladarse sin más de un país a otro. Cada proceso está condicionado por su historia política, cultural e institucional. La cooperación regional permite aprender de otras experiencias, pero no sustituye el trabajo situado de decidir qué significan verdad, reparación y reconciliación en cada sociedad.
Las recomendaciones finales reclamaron mayores garantías legales para los archivos de las comisiones de verdad, reparaciones centradas en las personas supervivientes, apoyo psicosocial e incorporación de sus hallazgos en la educación formal y no formal. La propia documentación de la conferencia reconoce que, más de veinte años después del informe Chega!, las recomendaciones sobre reparación, rendición de cuentas y reforma institucional continúan aplicándose de manera desigual.
Digitalizar testimonios puede protegerlos de la pérdida y facilitar el acceso. También los convierte en unidades clasificables, indexables y recuperables mediante una búsqueda. Esa transformación no equivale por sí sola a hacer justicia.
La tensión entre acceso y protección es especialmente importante cuando el archivo contiene datos personales, testimonios traumáticos o información sobre responsabilidades individuales. La apertura pública no puede entenderse como un valor absoluto separado de la privacidad, la seguridad y el consentimiento.
El archivo es también una reserva de pruebas. Permanece disponible para futuros procesos judiciales, educativos o diplomáticos que hoy pueden parecer bloqueados. Pero conservar la posibilidad de justicia no debe sustituir la obligación de actuar en el presente.
La memoria permanece porque hay instituciones y personas que la custodian, pero también porque las personas supervivientes siguen reclamando que los documentos produzcan consecuencias.
Un archivo no cierra el pasado. Organiza las condiciones bajo las que puede volver a intervenir en el futuro.
Quedarse sostiene movimientos que no siempre vemos
El tercer bloque pertenece al radar académico. No es una noticia publicada hoy.
El número 66 de la revista Migraciones reúne investigaciones sobre la ecología política de la movilidad y la inmovilidad en contextos de transformación socioecológica. Los artículos estudian territorios, poblaciones y metodologías diferentes, por lo que no deben convertirse en una tesis uniforme. Comparten, sin embargo, una crítica a las explicaciones que tratan el clima como una fuerza que provoca migraciones de manera automática.
En Ghana, Mariachiara Boldrini y Valeria Saggiomo analizan trabajo de campo etnográfico realizado entre 2022 y 2023 en las regiones de Bono y Bono East. Su investigación estudia cómo la migración masculina modifica la distribución del trabajo y amplía las responsabilidades económicas, alimentarias y de cuidado asumidas por las mujeres que permanecen. Las autoras denominan inmovilidad basada en el cuidado a una condición que limita la movilidad de las mujeres y, al mismo tiempo, permite sostener hogares y comunidades.
La permanencia no aparece aquí como una elección completamente libre. Está producida por expectativas de género, desigualdad de recursos y obligaciones familiares. Pero tampoco es mera ausencia de acción.
El trabajo no remunerado de quienes se quedan:
- mantiene hogares;
- sostiene la producción y la seguridad alimentaria;
- cuida a niñas, niños, personas mayores y dependientes;
- absorbe parte del impacto de la variabilidad climática;
- permite que otras personas migren;
- subsidia una adaptación que las políticas públicas y los mercados no financian.
La movilidad masculina descansa materialmente sobre la permanencia femenina. Quedarse puede convertirse así en una infraestructura social invisible.
En la provincia chilena de Petorca, Giulia Repetti combina anomalías de precipitación registradas entre 1983 y 2019, datos censales de migración entre 1982 y 2017 y ocho entrevistas con activistas, responsables públicos y especialistas en gestión del agua. El estudio no encuentra que una intensificación de la sequía produzca automáticamente mayor emigración. Sus resultados señalan una correlación negativa entre sequía y migración neta, mientras que las entrevistas muestran la importancia de las restricciones sistémicas, el apego al lugar, la desigualdad en el acceso al agua y la llegada de actores vinculados con la expansión agroindustrial.
Una correlación negativa no significa que la sequía anime a quedarse. Puede indicar que el deterioro ambiental convive con restricciones que dificultan desplazarse, con vínculos territoriales que desaconsejan hacerlo o con transformaciones económicas que atraen a determinados actores mientras expulsan o inmovilizan a otros.
En Namibia, Bruno Venditto cuestiona las narrativas internacionales que describen la movilidad africana principalmente mediante imágenes de crisis, desplazamiento y futuros “refugiados climáticos”. Su estudio combina entrevistas, observación y análisis de políticas realizados entre 2017 y 2023. Los patrones estacionales y adaptativos de movilidad que documenta no encajan en una relación simple entre estrés ambiental y éxodo. Intervienen desigualdades económicas, relaciones de género, tradiciones culturales, conocimientos locales y capacidades diferenciadas para decidir.
Los tres trabajos no dicen que el clima carezca de importancia. Muestran que sus efectos atraviesan relaciones sociales previas.
Quedarse puede ser:
- una obligación de cuidado;
- una consecuencia de no disponer de recursos para partir;
- una estrategia de adaptación;
- una forma de apego territorial;
- una resistencia al despojo;
- una situación impuesta por desigualdades;
- varias de estas cosas al mismo tiempo.
Para AIthropology Lab, la implicación se extiende a los modelos que intentan anticipar desplazamientos climáticos. Esta es una lectura editorial, no una conclusión explícita de los artículos.
Una modelización basada principalmente en temperatura, precipitación, población y movimientos observados puede convertir en ruido aquello que resulta central para la antropología:
- las obligaciones de cuidado;
- los derechos de agua;
- la propiedad de la tierra;
- la capacidad económica para partir;
- el apego territorial;
- la movilidad estacional o circular;
- la diferencia entre querer quedarse y no poder marcharse.
Un modelo puede contar desplazamientos. Resulta mucho más difícil que reconozca el trabajo mediante el que una persona permanece y permite que otras se desplacen.
La economía política de la permanencia
Los tres casos muestran formas distintas de continuidad.
El libro taushiro intenta prolongar una lengua mediante documentación, enseñanza y reconocimiento público. El archivo Chega! conserva testimonios para que la violencia no desaparezca de la historia institucional. Los estudios sobre inmovilidad climática muestran que permanecer puede sostener hogares, territorios y movimientos ajenos.
En los tres casos aparece una pregunta sobre la voz.
Quién habla por una lengua cuando las instituciones cuentan hablantes. Quién organiza un testimonio cuando entra en un catálogo. Quién representa a una población cuando un modelo predice si migrará.
También aparece una pregunta sobre el trabajo.
Quién enseña y transcribe. Quién clasifica y protege. Quién cuida y sostiene. Quién absorbe los costes de una continuidad que después puede presentarse como patrimonio, memoria o resiliencia.
Pero ninguna permanencia debe romantizarse.
Una lengua puede ser convertida en monumento mientras disminuyen sus espacios cotidianos de uso. Un archivo puede conservar documentos sin garantizar reparación. Quedarse puede expresar apego y resistencia, pero también agotamiento, desigualdad y falta de alternativas.
Lo que llamamos permanencia suele ser una distribución desigual de los costes del tiempo. El tiempo que exige enseñar una lengua, el que tarda la justicia en producir consecuencias y el que permite sobrevivir en un territorio degradado. Quienes permanecen no se limitan a esperar. Sostienen esas demoras mediante trabajo, memoria, cuidados y cuerpos.
¿Qué trabajos, cuidados y violencias quedan ocultos cuando confundimos la permanencia con la pasividad?
Referencias
UNESCO Perú. (2026, 4 de agosto). Presentation of Awawantea’ke taushiro yaku. The book of those who speak Taushiro.
Ministerio de Cultura de Perú. (s. f.). Lengua taushiro.
UNESCO. (2024). Learn how UNESCO promotes the revitalization of three Indigenous languages in the Peruvian Amazon.
UNESCO. (2026). UNESCO Peru to promote dialogues on artificial intelligence and Indigenous language revitalisation.
UNESCO. (2026, 9 de junio). Timor-Leste opens new national archive centre to preserve its history.
UNESCO. (2026, julio). International Conference on Truth, Memory and Justice.
UNESCO. (2026, julio). Timor-Leste brings global voices together to advance truth, memory and justice.
Universidad Pontificia Comillas. (2026). Migraciones, número 66. Ecología política de la movilidad y la inmovilidad.
Boldrini, M. y Saggiomo, V. (2026). On Women’s Shoulders: Care-Based Immobility and Climate Adaptation in Rural Ghana. Migraciones, 66.
Repetti, G. (2026). The Political Ecology of Water Governance and Migration in Chile.
Venditto, B. (2025). Deconstructing Existing Narratives: A Critical Reassessment of Climate-Driven Migration Dynamics in Africa and Namibia. Migraciones.