Estudiar Antropología en la UNED supone aprender una disciplina construida, paradójicamente, a través de la distancia. Las clases llegan mediante libros, grabaciones, emisiones de radio, tutorías y plataformas digitales. El trabajo de campo habla de presencia, observación y convivencia, pero buena parte de su aprendizaje se produce en soledad, lejos de los despachos donde se escribieron los materiales.
Esa aparente contradicción ha dado forma a una comunidad académica singular.
En 2012, durante la celebración del cuadragésimo aniversario de la UNED, el Departamento de Antropología Social y Cultural produjo Antropología Punto Cero. Una invitación a la Antropología, disponible en Canal UNED. El documental no comienza con una definición cerrada de la disciplina. Cede la palabra a quienes la enseñan para que hablen de sus objetos de estudio, sus métodos, sus lecturas y sus propias formas de entender el oficio.
La antropología se vuelve entonces sobre sí misma.
Quienes habitualmente observan instituciones, rituales, migraciones, mercados, barrios o sistemas de clasificación pasan a formar parte de su propio campo. Sus despachos, sus bibliotecas y sus recuerdos componen una pequeña etnografía de la comunidad docente.
Una disciplina transmitida a muchas voces
La historia del Departamento no puede reducirse a una sucesión de nombres. Es también la historia de unas preguntas que se cruzan.
Honorio Manuel Velasco Maíllo y Ángel Díaz de Rada Brun muestran que la etnografía no consiste simplemente en reunir datos. En La lógica de la investigación etnográfica explican el trabajo de campo como un proceso de extrañamiento, traducción y reflexión. El libro, concebido inicialmente para pensar la escuela, termina convirtiéndose en una referencia metodológica para varias generaciones del ámbito hispanohablante.
La escuela aparece allí no solo como lugar de aprendizaje, sino como institución cultural. Sus horarios, clasificaciones, evaluaciones y jerarquías producen formas particulares de comprender a las personas.
Esa atención a las instituciones dialoga con el trabajo de Eugenia Ramírez Goicoechea, que cuestiona las fronteras rígidas entre biología, sociedad y cultura. Sus investigaciones sobre identidad, migraciones, emociones y antropología biosocial recuerdan que los cuerpos no existen fuera de las relaciones sociales, pero tampoco pueden reducirse únicamente a discursos.
María Paz Sofía Moreno Feliú desplaza la mirada desde la economía campesina, el género y la reciprocidad hacia problemas como el dinero, el colonialismo, la violencia colectiva y la economía política del exterminio. Sus trabajos enseñan que ningún intercambio es puramente económico. Tras el dinero, la ayuda, el regalo o la deuda siempre aparecen obligaciones morales, vínculos sociales y relaciones de poder.
Ciudades observadas desde abajo
Buena parte de la antropología desarrollada en la UNED encuentra su campo en las ciudades.
Waltraud Müllauer-Seichter, Traude para buena parte de su alumnado, investiga la construcción social del espacio urbano, la desigualdad y las formas de participación ciudadana. Sus trabajos entre Madrid y Lima muestran que un parque, una plaza o una zona verde no son superficies neutrales. Distribuyen acceso, reconocimiento, seguridad y posibilidades de encuentro.
Montserrat Cañedo Rodríguez estudia las transformaciones de Madrid, las políticas urbanas, los mercados alimentarios y las respuestas vecinales ante la gentrificación. Su trabajo permite leer la ciudad no como un escenario inmóvil, sino como una relación siempre disputada entre instituciones, capitales, habitantes y memorias.
Sara Sama Acedo lleva esa conversación hacia las economías transformadoras, los huertos comunitarios, las redes vecinales, la segregación espacial y las metodologías visuales. Su trayectoria, iniciada con una etnografía sobre la comunidad gitana de Évora, muestra cómo la producción de imágenes también puede convertirse en práctica de investigación, participación y devolución.
Francisco Cruces Villalobos amplía esa mirada hacia las culturas urbanas, los consumos, la música y la escucha. En trabajos como La escucha de la ciudad, la vida metropolitana puede leerse a través de voces, ritmos, ruidos y silencios. Escuchar se convierte así en una forma de trabajo de campo y en un modo de aproximarse a aquello que no siempre aparece en los planos urbanos ni en las estadísticas.
En estas investigaciones, la ciudad deja de ser un mapa. Se convierte en una trama de usos, afectos, exclusiones, sonidos y resistencias.
Migrar, recordar, regresar
María Asunción Merino Hernando estudia las migraciones entre España y América Latina, el asociacionismo y los procesos de retorno. Sus investigaciones sobre la emigración española en Argentina muestran que regresar no significa simplemente recorrer a la inversa el camino de salida.
El retorno transforma la idea de hogar.
Las memorias familiares, las asociaciones, las políticas públicas y las experiencias acumuladas en distintos países producen pertenencias que ya no pueden encerrarse dentro de una sola frontera.
Eusebio Raúl Sánchez Molina ha trabajado sobre migraciones, diversidad, identidades transnacionales y metodología antropológica. Su trayectoria refuerza una línea central del Departamento: comprender la movilidad humana no como una simple circulación de personas, sino como un proceso que reorganiza vínculos, categorías y formas de pertenencia.
Territorios, patrimonio y derecho a representarse
Beatriz Pérez Galán ha desarrollado buena parte de su trabajo junto a comunidades indígenas de los Andes. Sus investigaciones sobre organización política, patrimonio agrario, desarrollo y derechos culturales examinan una cuestión central para la antropología contemporánea: quién puede decidir qué merece ser conservado, cómo debe transformarse un territorio y quién obtiene autoridad para hablar en nombre de una comunidad.
El patrimonio no aparece aquí como una simple colección de prácticas heredadas. Es un campo de negociación. Las políticas de desarrollo, el turismo, las instituciones públicas y los mercados pueden reconocer una tradición, pero también fijarla, administrarla o separarla de las personas que la sostienen.
Su trabajo sobre memoria y derechos humanos amplía esa pregunta hacia el Sáhara Occidental. La producción audiovisual permite que la investigación no se limite a describir el conflicto, sino que contribuya a preservar relatos, experiencias de resistencia y demandas de reconocimiento. La cámara no funciona únicamente como instrumento de registro. También interviene en la disputa sobre quién puede conservar y transmitir la memoria.
Comer, recordar, sobrevivir
Julián López García investiga la alimentación, la violencia y la memoria en distintos contextos latinoamericanos. Su trabajo muestra que comer nunca es únicamente satisfacer una necesidad biológica.
Los alimentos clasifican, vinculan, recuerdan y expresan relaciones de poder. En escenarios atravesados por la pobreza o la violencia política, las prácticas alimentarias permiten observar tanto las estrategias de supervivencia como las concepciones locales de dignidad, cuerpo y comunidad.
Esta perspectiva prolonga una conversación presente en buena parte del Departamento. La economía moral estudiada por Paz Moreno Feliú, las redes alimentarias analizadas por Montserrat Cañedo y las economías transformadoras investigadas por Sara Sama se encuentran en una misma pregunta: qué relaciones sociales hacen posible la vida cotidiana.
Imagen, memoria y ausencia
Jorge Moreno Andrés trabaja en la intersección entre memoria, fotografía y cine etnográfico. Sus investigaciones muestran que una imagen no es solo una prueba de lo ocurrido. También puede guardar silencios, ausencias, disputas y formas incompletas de recordar.
El cine etnográfico adquiere así una función doble. Documenta, pero también interroga las condiciones en que una memoria puede hacerse visible. La cámara no sustituye al trabajo de campo. Lo prolonga y, al mismo tiempo, obliga a pensar qué se muestra, quién mira y qué queda fuera del encuadre.
Enseñar a distancia como laboratorio
La radio y la televisión no han sido para la UNED meros sustitutos de un aula ausente. Han constituido laboratorios para experimentar con la transmisión pública del conocimiento.
Una explicación radiofónica obliga a pensar cómo suena un concepto. Una pieza televisiva exige decidir qué imágenes pueden acompañar una idea abstracta. Un documental introduce voces, gestos, archivos y paisajes que no caben en un manual. Las plataformas digitales permiten, además, que esos materiales circulen fuera del calendario académico y lleguen a públicos que no están matriculados en ninguna asignatura.
La propia infraestructura de la educación a distancia favorece así una antropología especialmente consciente de sus medios de representación.
Antropología Punto Cero convierte los despachos, las bibliotecas y los relatos del profesorado en parte del campo observado.
La serie Antropología en primera persona continúa esa operación. En lugar de presentar una definición única, permite escuchar cómo distintas personas explican sus investigaciones, sus métodos y su relación con la disciplina.
Alguien estudia desde una ciudad del norte. Otra persona escucha la misma grabación desde América Latina. Otra abre el manual en un pequeño municipio. No comparten aula, pero atraviesan las mismas dudas y aprenden un vocabulario común.
La distancia no desaparece. Se transforma en una forma particular de comunidad.
Cuando la distancia tuvo un aula
Mi experiencia en la UNED no transcurre únicamente ante una pantalla o entre materiales enviados desde la sede central. Durante dos cursos estudio el grado de forma presencial en el Centro Asociado Gregorio Marañón, situado en el barrio madrileño de Lavapiés.
Allí, Eduardo Leste Moyano y María Patiño Díe dan un rostro cercano a una universidad construida para llegar desde lejos.
Las tutorías de Eduardo recorren materias como la antropología social y económica, además de contenidos cognitivos y simbólicos. En sus clases, los conceptos de los manuales dejan de ser una secuencia abstracta y pasan a formar parte de una conversación compartida.
María Patiño acompaña el aprendizaje del parentesco y de la antropología feminista. Sus tutorías permiten entender que las familias, los cuidados, el género y las relaciones entre generaciones no son realidades naturales e invariables, sino construcciones históricas que la antropología ayuda a interrogar.
En Lavapiés, la educación a distancia adquiere durante esos dos años una forma concreta. Tiene un aula, unos horarios, preguntas formuladas en voz alta y encuentros con otras personas que recorren el mismo grado.
Esta mención es también un agradecimiento personal. Eduardo y María representan el trabajo cotidiano del profesorado tutor de los centros asociados, una parte esencial de la UNED que conecta los grandes marcos teóricos del Departamento con la experiencia inmediata del alumnado.
Un departamento que también aprende a contarse
La enseñanza a distancia obliga a la UNED a experimentar muy pronto con formatos que otras universidades consideran secundarios.
La radio, la televisión educativa, los documentales y, más tarde, las plataformas digitales no funcionan únicamente como canales para distribuir clases. Se convierten en espacios donde la antropología puede ensayar otras formas de narrarse.
Programas sobre huertos comunitarios, migraciones, etnicidad, espacio público, pueblos indígenas, patrimonio o memoria permiten escuchar cómo la disciplina se construye mediante conversaciones, testimonios e imágenes.
También revelan algo que una bibliografía no siempre deja ver.
Detrás de cada asignatura hay una voz. Detrás de cada concepto hay años de trabajo de campo, discusiones, correcciones y acompañamiento a generaciones de estudiantes que quizá nunca llegan a compartir físicamente un aula con quienes les enseñan.
Enseñar a mirar
Honorio Velasco ocupa un lugar central en la institucionalización del Departamento de Antropología Social y Cultural de la UNED.
En 2018, durante su etapa como catedrático emérito, profesionales de universidades españolas y americanas participaron en un homenaje dedicado a su trayectoria. Aquel reconocimiento puede leerse hoy como algo más que la celebración de una figura individual.
También fue un homenaje a la construcción colectiva de una disciplina.
A quienes fundaron programas, escribieron manuales, grabaron emisiones de radio, corrigieron trabajos, dirigieron investigaciones y respondieron consultas a distancia. A quienes enseñaron que observar no consiste únicamente en mirar y que describir una práctica humana implica preguntarse desde dónde se la describe.
Este radar está dedicado a Waltraud Müllauer-Seichter, María Paz Sofía Moreno Feliú, Ángel Díaz de Rada Brun, Sara Sama Acedo, Eugenia Ramírez Goicoechea, María Asunción Merino Hernando, Honorio Manuel Velasco Maíllo, Montserrat Cañedo Rodríguez y Beatriz Pérez Galán.
También a Francisco Cruces Villalobos, Julián López García, Eusebio Raúl Sánchez Molina, Jorge Moreno Andrés y a quienes forman o han formado parte del Departamento a lo largo de su historia.
No como una clasificación de méritos ni como un repertorio de celebridades académicas.
Como reconocimiento a una comunidad docente que hizo posible aprender antropología desde lejos y que, incluso a través de una pantalla, un libro o una voz grabada, enseñó a mirar el mundo de cerca.
Un mapa necesariamente incompleto
- Waltraud Müllauer-Seichter — ciudad, espacio público, desigualdad y etnohistoria.
- María Paz Sofía Moreno Feliú — antropología económica, reciprocidad, colonialismo y violencia.
- Ángel Díaz de Rada Brun — epistemología de la etnografía, educación y procesos de clasificación.
- Sara Sama Acedo — antropología urbana, economías transformadoras y métodos visuales.
- Eugenia Ramírez Goicoechea — antropología biosocial, migraciones, identidad y emociones.
- María Asunción Merino Hernando — migraciones transatlánticas, asociacionismo y retorno.
- Honorio Manuel Velasco Maíllo — teoría de la cultura, simbolismo, patrimonio y metodología etnográfica.
- Montserrat Cañedo Rodríguez — antropología política urbana, alimentación y movimientos vecinales.
- Beatriz Pérez Galán — pueblos indígenas, patrimonio agrario, desarrollo, memoria y derechos humanos.
- Francisco Cruces Villalobos — culturas urbanas, música, escucha y vida cotidiana.
- Julián López García — alimentación, violencia, memoria y derechos humanos.
- Eusebio Raúl Sánchez Molina — migraciones, diversidad y metodología antropológica.
- Jorge Moreno Andrés — memoria, fotografía, ausencia y cine etnográfico.
- Eduardo Leste Moyano — tutoría presencial, antropología social, económica, cognitiva y simbólica.
- María Patiño Díe — tutoría presencial, parentesco, género y antropología feminista.
Este mapa no establece una jerarquía ni pretende agotar la historia del Departamento. Muestra algunas de las conversaciones que han dado forma a su docencia y a su investigación.
Algunos hitos de una historia compartida
1989 Honorio Velasco accede a la cátedra de Antropología Social y Cultural en la UNED.
1997 Honorio Velasco y Ángel Díaz de Rada publican La lógica de la investigación etnográfica, que se convierte en una referencia metodológica en el ámbito hispanohablante.
2002–2003 Se constituye el Departamento de Antropología Social y Cultural como estructura diferenciada dentro de la UNED.
2012 El cuadragésimo aniversario de la universidad da lugar a Antropología Punto Cero. Una invitación a la Antropología.
2018 La comunidad académica dedica un homenaje a Honorio Velasco, con participación de profesionales de universidades españolas y americanas.
2019–2020 La serie Antropología en primera persona presenta en formato audiovisual distintas trayectorias y especialidades del Departamento.
2024 El programa Transformando la ciudad lleva a la radio el trabajo sobre mujeres y huertos urbanos comunitarios.
Para ver, escuchar y seguir investigando
Antropología desde dentro
- Antropología Punto Cero. Una invitación a la Antropología. Canal UNED, 2012.
- Serie Antropología en primera persona. Canal UNED, 2019–2020.
- Antropología en Primera Persona. Ángel Díaz de Rada. Canal UNED.
- Antropología en Primera Persona. Beatriz Pérez Galán. Canal UNED.
Ciudad, participación y economías comunitarias
- Transformando la ciudad. Mujeres en huertos urbanos comunitarios, con Sara Sama Acedo y la participación de Montserrat Cañedo Rodríguez. Canal UNED, 2024.
- Materiales del proyecto Cambiando los paradigmas: prácticas y discursos de las economías transformadoras en un contexto de urgencia ecosocial, coordinado por Sara Sama Acedo. Canal UNED.
- Participación y construcción del espacio público, con Waltraud Müllauer-Seichter y Beatriz Pérez Galán. Canal UNED.
Memoria y derechos humanos
- Sáhara Occidental: Memorias de una resistencia I. Canal UNED.
- Acto Homenaje al profesor Honorio Velasco (Completo). Canal UNED, 2018.
- Antropología en Primera Persona. Jorge Moreno Andrés. Canal UNED.
Libros para continuar
- Velasco Maíllo, Honorio M. y Díaz de Rada, Ángel. La lógica de la investigación etnográfica.
- Moreno Feliú, María Paz. ¿El dinero? Antropología de un bien sin valor.
- Ramírez Goicoechea, Eugenia. Antropología biosocial. Libros UNED.
- Merino Hernando, María Asunción. Emigración, asociacionismo y retorno de los españoles en Argentina. Libros UNED.
- Pérez Galán, Beatriz, ed. Antropología y desarrollo. Los Libros de la Catarata, 2012.
- Cruces Villalobos, Francisco. La escucha de la ciudad.
Nota editorial
Este radar nace también de una experiencia personal. Buena parte de las personas mencionadas fueron profesoras y profesores durante mi formación en la UNED. Algunas de ellas aparecen, además, entre las posibles direcciones de mi futuro Trabajo de Fin de Grado.
Durante dos cursos, esa formación tuvo también un lugar físico en el Centro Asociado Gregorio Marañón de Lavapiés. Las tutorías de Eduardo Leste Moyano y María Patiño Díe forman parte de esa memoria y de mi manera de comprender la cercanía particular que puede producir una universidad a distancia.
Por eso este texto no pretende hablar desde fuera del campo.
Forma parte de él.
Imagen: Tamorlan, “Lavapies escuelas pias-2009”, Wikimedia Commons, CC BY 3.0. Recortada para redes sociales.