Situación al cierre, 21 de junio de 2026. Anthropic seguía marcando Fable 5 y Mythos 5 como no disponibles. Bloomberg News informó que Dragos y Cisco conservaban acceso a Mythos Preview; Reuters recogió esa información. ENISA, invitada a sumarse a Glasswing antes del bloqueo, fue informada de que no recibiría acceso, aunque mantenía conversaciones con Anthropic (Anthropic, 9 de junio de 2026; Reuters, 19 de junio de 2026).
El 17 de junio, mientras Fable 5 y Mythos 5 seguían suspendidos, la disputa por esos modelos llegó a la mesa del G7 en Évian-les-Bains. Dirigentes de las principales economías occidentales compartieron un almuerzo de trabajo con responsables de Anthropic, OpenAI y Google DeepMind. En paralelo, negociaban un posible esquema de socios de confianza que permitiría a determinados países o empresas no estadounidenses acceder a modelos avanzados desarrollados en Estados Unidos (Reuters, 17 de junio de 2026).
Emmanuel Macron formuló el problema con una frase económica. Nadie querrá comprar una IA estadounidense si puede apagarse de un día para otro. No hablaba solo de una interrupción de servicio. Señalaba una dependencia: quien compra una API, un modelo alojado o capacidad de cómputo puede no estar comprando autonomía tecnológica, sino una licencia revocable desde otra jurisdicción.
La escena permite situar el corte de Anthropic en un marco más amplio. La IA de frontera ya no es solo mercancía digital ni herramienta de investigación. Es infraestructura estratégica, activo corporativo, objeto jurídico y recurso diplomático. La frontera no está únicamente dentro del modelo. Se administra mediante normas de exportación, se aplica a través de plataformas privadas y se renegocia entre gobiernos, laboratorios, alianzas de seguridad y mercados financieros.
Una jerarquía de acceso antes del corte
El 12 de junio, una directiva estadounidense ordenó suspender el acceso a Fable 5 y Mythos 5 para cualquier foreign national, dentro o fuera de Estados Unidos. Anthropic respondió desactivando ambos modelos para toda su clientela. El resto de su catálogo, incluido Opus 4.8, no quedó afectado (Anthropic, 12 de junio de 2026).
La noticia pudo leerse como el apagón abrupto de una IA global. La cronología muestra otra cosa. El 7 de abril, Anthropic presentó Project Glasswing y reservó Mythos Preview a una primera red de organizaciones dedicadas a defender software e infraestructuras críticas (Anthropic, 7 de abril de 2026). El 2 de junio, el programa se amplió a aproximadamente 150 organizaciones nuevas de más de quince países. Junto con la cohorte inicial, las entidades potencialmente incorporadas rondaban las doscientas, aunque cada una debía superar requisitos específicos de seguridad (Anthropic, 2 de junio de 2026).
El 9 de junio llegaron Fable 5 y Mythos 5. Fable se ofrecía para uso general, pero con salvaguardas que desviaban determinadas consultas sensibles hacia Opus 4.8. Mythos 5 compartía el mismo modelo subyacente, pero levantaba parte de esas salvaguardas para organizaciones ya incorporadas a Glasswing, como actualización de Mythos Preview (Anthropic, 9 de junio de 2026).
No había, por tanto, una sola IA circulando por un mercado global. Había una escala de acceso: Preview para organizaciones seleccionadas; una versión pública limitada mediante salvaguardas; otra con capacidades ampliadas para redes de confianza; después, una restricción estatal definida por nacionalidad. La situación posterior al 12 de junio confirmó que esa taxonomía no era meramente técnica (Reuters, 19 de junio de 2026).
El G7 no eliminó esa jerarquía. La trasladó a la diplomacia. El régimen de socios de confianza no prometía universalizar el acceso, sino organizar excepciones para quienes Washington estuviera dispuesto a certificar como aliados fiables (Reuters, 17 de junio de 2026).
La soberanía es también una relación económica
Karl Polanyi no permite llamar sin más a un modelo de IA una “mercancía ficticia”: reservó esa categoría para tierra, trabajo y dinero. Su contribución relevante es otra. Cuestiona la idea de una economía autónoma, separada de las instituciones que hacen posible el mercado. Un modelo de IA no llega a la clientela por la sola lógica del precio de una API. Depende de chips, energía, centros de datos, propiedad intelectual, inversión, normas de exportación, cuerpos reguladores y alianzas diplomáticas.
La formulación de Iain Hardie y Donald MacKenzie ayuda a precisar todavía más el punto. Un actor económico no es una empresa aislada ni un Estado aislado, sino un agenciamiento de personas, sistemas técnicos, dispositivos y algoritmos. Mirado así, el actor que gobierna el acceso a Mythos no es solo Anthropic ni solo el Departamento de Comercio. Es el ensamblaje de laboratorios, nubes, modelos, documentación de identidad, chips, normas, equipos de cumplimiento, órganos de seguridad y diplomacias que convierte una capacidad de cálculo en un recurso distribuido de forma desigual.
La soberanía tecnológica no equivale, por tanto, a fabricar todo dentro de unas fronteras. Significa conservar capacidad de elección, reparación, modificación y negociación cuando un proveedor o un gobierno cambia las reglas.
La soberanía digital es jurisdicción sobre datos
El corte de Fable y Mythos muestra una frontera de acceso definida por nacionalidad y exportación. Pero las fronteras de la IA también pasan por los datos: dónde se almacenan, quién puede exigirlos, qué transferencias se autorizan y qué organismo decide si una infraestructura es crítica.
La política de Anthropic ya revelaba esa dimensión antes de la orden. Publicada el 8 de junio y prevista para entrar en vigor el 8 de julio, contempla que la empresa pueda solicitar, en determinadas circunstancias, verificación de edad o identidad. Si una persona decide hacerlo, la política prevé la recogida de documento oficial, imágenes o vídeo y plantillas de geometría facial (Anthropic, Política de Privacidad). Su política para los modelos Mythos-class introdujo además treinta días de retención de tráfico para detectar ataques complejos y falsos positivos (Anthropic, 9 de junio de 2026).
China organiza esta cuestión con otra arquitectura jurídica. Su Ley de Protección de la Información Personal aplica también, en ciertos supuestos, a empresas situadas fuera del país que ofrecen servicios o analizan actividades de personas dentro de China. Para transferir información personal fuera de sus fronteras exige condiciones como evaluación de seguridad, certificación o contrato estándar; para ciertos operadores críticos o grandes tratantes exige almacenamiento doméstico y evaluación antes de exportar (DigiChina, Stanford).
Esto no convierte automáticamente el modelo chino en una garantía de libertad individual. Su lógica combina protección de datos, seguridad nacional y capacidad estatal de supervisión. Pero sí obliga a mirar la soberanía digital como un conflicto sobre jurisdicción, no solo como una disputa por poseer modelos. La pregunta pasa a ser quién decide sobre los flujos de datos, qué derechos tienen las personas afectadas y qué autoridad puede obligar a una plataforma extranjera a someterse a reglas locales.
Europa no es solo una aliada que pide acceso
Europa aparece en Évian como parte de un grupo que busca garantías frente a una dependencia estadounidense. Pero no es solo una aliada que espera entrar en el círculo de confianza. También intenta ejercer poder regulatorio, industrial y de mercado.
La Ley de IA de la Unión Europea sitúa los modelos de propósito general bajo obligaciones de gobernanza, transparencia y seguridad, con supervisión de la Oficina Europea de IA y de autoridades nacionales. Las obligaciones para modelos de propósito general ya son aplicables; la Comisión sigue desplegando el calendario para el resto del marco (Comisión Europea, AI Act; Comisión Europea, gobernanza del AI Act).
La UE usa asimismo el tamaño de su mercado para regular a las plataformas que dominan sus infraestructuras digitales. En abril de 2025, la Comisión sancionó a Apple y Meta por infracciones del Reglamento de Mercados Digitales: no solo por competencia, sino también por condiciones de elección, distribución y uso de datos personales (Comisión Europea, DMA).
La paradoja europea es visible. Quiere acceso a capacidad de frontera, pero teme que ese acceso cree una dependencia que reduzca su autonomía. Por eso, en junio de 2026, la Comisión propuso un paquete de soberanía tecnológica que abarca chips, nube, IA y código abierto; el proyecto CADA incluye una evaluación común de soberanía en nube e IA. Días después, seleccionó un consorcio para desarrollar un modelo europeo de frontera de código abierto en las veinticuatro lenguas oficiales de la Unión (Comisión Europea, soberanía tecnológica; Comisión Europea, CADA; Comisión Europea, consorcio EUROPA).
Europa no está fuera del juego de las dependencias. Está intentando convertir la regulación, la infraestructura y el acceso abierto en instrumentos para reducirlas. Su posición no es la de un tercer bloque plenamente autónomo, sino la de una potencia regulatoria que busca convertirse también en potencia material.
China, pesos abiertos y cuellos de botella materiales
La lectura china del caso no puede reducirse a una reacción defensiva. En su vocabulario político-económico, la innovación en IA forma parte de una estrategia de desarrollo endógeno y de autonomía tecnológica. En el plano internacional, Pekín ha presentado una organización de cooperación global en IA y ha defendido que la tecnología no se convierta en un juego exclusivo de unas pocas potencias o empresas (The Guardian, 26 de julio de 2025).
Ese discurso debe leerse con doble atención. Puede abrir espacios de cooperación, estándares compartidos y acceso para países que no participan en las negociaciones de Évian. También es una narrativa con intereses propios: proyecta a China como proveedora de infraestructura, modelos, estándares y alianzas.
Los pesos abiertos amplían el margen de maniobra, aunque no aboligen la dependencia. El repositorio público de Qwen3-Coder permite examinar, desplegar y adaptar un modelo sin pedir permiso a una API estadounidense (Qwen Team).
Sin embargo, código abierto no equivale a infraestructura autónoma. Para ejecutar y adaptar modelos siguen haciendo falta electricidad estable, centros de datos, chips, redes, datos situados, personal técnico y capacidad jurídica para decidir dónde quedan los datos. Publicar pesos puede desplazar la frontera; no la hace desaparecer.
Tampoco conviene tratar la disputa por minerales críticos y la disputa por modelos como una simetría sencilla. Son cuellos de botella distintos. La Agencia Internacional de la Energía subraya que los minerales críticos concentran riesgos de suministro, transformación y poder de mercado, y que las respuestas requieren diversificación, inversión y plazos largos (IEA).
La asimetría importa. Un modelo alojado puede perderse por una orden inmediata; una cadena de materiales puede reconfigurarse, pero no de un día para otro. En ambos casos, la dependencia es material. Cambian los ritmos, los activos y las posibilidades de salida.
La geopolítica también se narra
La frontera no se negocia solo en contratos, centros de datos y cumbres. También se disputa en el lenguaje.
Estados Unidos presenta restricciones de acceso como una exigencia de seguridad nacional. En Évian, el vocabulario de los socios de confianza transforma una relación de dependencia en una garantía selectiva. China presenta cooperación global, apertura de modelos y apoyo al Sur global como respuesta al monopolio tecnológico. Europa presenta regulación, derechos y autonomía estratégica como alternativas a una competencia sin reglas (Reuters, 17 de junio de 2026; The Guardian, 26 de julio de 2025; Comisión Europea, AI Act).
Ninguna de esas fórmulas es una descripción neutral del mundo. Cada una organiza quién aparece como riesgo, quién como aliado, qué tipo de dependencia se considera legítima y qué inversiones parecen necesarias. La geopolítica de la IA es también una geopolítica del relato.
Abner Cohen ayuda a leer esta dimensión. Analizó cómo los grupos dirigentes validan su posición presentando sus cualidades como raras, exclusivas y necesarias para el conjunto social; en sociedades formalmente igualitarias, esas cualidades pueden objetivarse mediante símbolos ambiguos y actuaciones dramáticas.
El almuerzo del G7 no demuestra una conspiración ni convierte a directivos empresariales en jefes de Estado. Pero sí deja ver una dramaturgia de autoridad. Las personas que dirigen laboratorios capaces de abrir o cerrar determinados modelos participan en el espacio donde los Estados discuten las reglas de su circulación. Las reglas pueden ser públicas; las capacidades, las infraestructuras y buena parte de la información necesaria para aplicarlas siguen concentradas en empresas privadas.
El Sur global no cabe en una nota al pie
La respuesta no puede consistir en elegir sin más entre una API estadounidense, un proveedor europeo o un ecosistema chino. Para América Latina, África, Asia meridional y el Sudeste Asiático, la pregunta es si pueden construir capacidad local para operar, auditar, adaptar y gobernar sistemas de IA.
Un grupo amplio de investigadoras e investigadores africanos ha descrito una agenda específica: dependencia de datos, escasez de cómputo, riesgos laborales, costes ambientales y ausencia de participación efectiva en la gobernanza global. Su propuesta no es pedir una excepción caritativa, sino crear capacidades institucionales, lingüísticas, educativas y de seguridad situadas (Segun et al., 2025).
Évian mostró una geografía concreta de concentración y permiso. Shanghái propone otra gramática de cooperación, abierta a examen. Bruselas intenta convertir derecho e infraestructura en capacidad de decisión. Ninguna de estas vías resuelve por sí sola el problema.
La pregunta antropológica no es quién guarda una llave más benevolente. Es quién puede participar en la fabricación de las llaves, decidir qué puertas abren y conservar la capacidad de cambiarlas.
Fuentes y lecturas
- Anthropic: Claude Fable 5 and Claude Mythos 5, 9 de junio de 2026 (incluye la actualización del 12 de junio y la sección sobre retención de datos).
- Anthropic: Project Glasswing: Securing critical software for the AI era, 7 de abril de 2026.
- Anthropic: Expanding Project Glasswing, 2 de junio de 2026.
- Anthropic: Statement on the US government directive to suspend access to Fable 5 and Mythos 5, 12 de junio de 2026.
- Anthropic: Privacy Policy, publicada el 8 de junio de 2026 y con vigencia prevista desde el 8 de julio de 2026.
- Reuters: Early users of Anthropic’s Mythos still have access after US order, Bloomberg News reports, 19 de junio de 2026.
- Gabriel Stargardter, Reuters: At G7, Macron says he expects progress on broadening access to Anthropic’s Mythos, 17 de junio de 2026.
- DigiChina, Stanford University: Translation: Personal Information Protection Law of the People’s Republic of China, traducción de Rogier Creemers y Graham Webster, 2021.
- Comisión Europea: AI Act.
- Comisión Europea: Governance and enforcement of the AI Act.
- Comisión Europea: Commission finds Apple and Meta in breach of the Digital Markets Act, 23 de abril de 2025.
- Comisión Europea: Commission proposes tech sovereignty package to strengthen Europe’s digital autonomy and resilience, 3 de junio de 2026.
- Comisión Europea: Proposal for the Cloud and AI Development Act (CADA), 3 de junio de 2026.
- Comisión Europea: Commission selects EUROPA consortium as the winner of the Frontier AI Grande Challenge, 19 de junio de 2026.
- The Guardian: China calls for global AI cooperation days after Trump administration unveils low-regulation strategy, 26 de julio de 2025.
- Qwen Team: Qwen3-Coder, repositorio público en GitHub.
- International Energy Agency: Global Critical Minerals Outlook 2025, 2025.
- Samuel T. Segun et al.: Toward an African Agenda for AI Safety, 2025.
- Abner Cohen: The Politics of Elite Culture: Explorations in the Dramaturgy of Power in a Modern African Society. Berkeley, University of California Press, 1981.
- Iain Hardie y Donald MacKenzie: “Ensamblando un actor económico: el agenciamiento de un fondo de inversión”, 2006.
- Karl Polanyi: The Great Transformation: The Political and Economic Origins of Our Time. 2.ª ed., Boston, Beacon Press, 2001 [1944].