Tres noticias de regiones distintas permiten leer una misma tensión. En el espacio iberoamericano, las lenguas indígenas se organizan como una cuestión de gobernanza y no solo de patrimonio. En Sudáfrica, personas migrantes africanas con vidas profundamente arraigadas vuelven a ser producidas como extranjería interna. En Tailandia, el bosque aparece como archivo vivo, territorio comunitario y objeto de financiación conservacionista.
La pregunta común es sencilla solo en apariencia. Quién tiene derecho a nombrar, pertenecer y cuidar un lugar.
Lenguas indígenas y gobernanza regional
El Informe Regional IIALI 2024-2026, publicado por FILAC el 19 de mayo de 2026, presenta al Instituto Iberoamericano de Lenguas Indígenas como un espacio de gobernanza lingüística regional en consolidación. Conviene no leerlo como si hablara de una América Latina homogénea. El IIALI opera en una arquitectura iberoamericana concreta, con participación de pueblos indígenas, organizaciones, organismos internacionales, redes académicas y Estados con grados distintos de implicación.
Lo relevante del informe no está solo en la defensa de las lenguas indígenas. Está en el modo de formular esa defensa. El documento identifica un desplazamiento desde enfoques centrados en el Estado hacia esquemas más policéntricos, una territorialización de la política lingüística y una conexión más directa entre diagnóstico técnico y acción pública.
Desde la antropología lingüística, este enfoque ayuda a evitar un error frecuente. Una lengua indígena no es únicamente un sistema gramatical ni una pieza frágil del patrimonio cultural. Tampoco puede reducirse a una cifra de personas hablantes. La noción de comunidad de habla, trabajada en la tradición de la antropología lingüística y recogida en textos como la “Breve aproximación a la antropología lingüística” de M.ª Concepción Gómez Rodríguez, recuerda que las lenguas viven en prácticas, normas, variaciones, situaciones y relaciones sociales.
Ese matiz importa. Hablar de lenguas indígenas no es hablar de objetos cerrados, sino de comunidades que usan, negocian y transmiten formas de vida en condiciones históricas desiguales. Por eso el punto fuerte del IIALI no es celebrar la diversidad como consigna. Es intentar traducirla en capacidades, instituciones, datos, programas y financiación.
No basta con reconocer una lengua. Hay que crear condiciones para que quienes la hablan puedan seguir organizando mundo con ella.
Sudáfrica y la producción de extranjería interna
La violencia xenófoba reciente en Sudáfrica muestra hasta qué punto la pertenencia puede romperse incluso cuando una persona ha crecido, trabajado, estudiado y construido su vida en un país. Polity.org.za, que reproduce el cable de Reuters, documentó el caso de Princess Adjei, nacida en Ghana y criada desde niña en Sudáfrica, cuyo salón en Durban fue saqueado durante protestas antimigrantes. Su historia condensa una violencia más amplia, en la que personas africanas son tratadas como intrusas en una sociedad que también forma parte de su biografía. Human Rights Watch había advertido en mayo de nuevas oleadas de ataques en South Africa. New Waves of Xenophobic Attacks.
El movimiento March and March aparece en varias crónicas y denuncias como uno de los canales de presión contra población extranjera, con un ultimátum no oficial del 30 de junio dirigido a migración sin documentación. Ese plazo no pertenece al Estado sudafricano, pero su circulación ha generado miedo real. La frontera, aquí, no está solo en la ley. También se fabrica en rumores, marchas, controles barriales, acusaciones y amenazas.
Las cifras de muertes deben tratarse con cautela. Mozambique ha denunciado cinco nacionales muertos en ataques xenófobos, mientras que fuentes sudafricanas han confirmado menos casos o han discutido la atribución de algunas muertes. El cable de Reuters difundido por Polity también ha recogido la advertencia del Gobierno sudafricano sobre el daño diplomático y regional de estos ataques en una crónica sobre la posición de la ministra Mmamoloko Kubayi, disponible en este despacho. La disputa por las cifras no es un detalle menor. Cuando la violencia afecta a cuerpos ya precarizados, la contabilidad pública también se vuelve terreno de lucha.
El caso tampoco es nuevo. Human Rights Watch recuerda la violencia de 2008 y el posterior auge de grupos como Operation Dudula. La investigación de Laura Planas Gifra, “Securitizing Migration in South Africa”, ayuda a leer el giro que convierte la migración en amenaza de seguridad. Desde la antropología política y de la migración, Sudáfrica obliga a pensar cómo una nación posapartheid puede reproducir nuevas formas de exclusión dentro del propio continente.
La extranjería interna no aparece de golpe. Se produce mediante discursos, burocracias, vigilancia cotidiana y tolerancia ante grupos vigilantes.
Tailandia y la economía política del bosque
En Tailandia, UNESCO Bangkok y el Sirindhorn Anthropology Centre han impulsado el modelo de Field School con comunidades Karen Pgakenyaw/Pwo y Chao Lay. El proyecto piloto 2023-2025 trabajó con siete comunidades y documentó conocimientos vinculados a setas, agricultura rotacional, topónimos, memoria ecológica, transmisión intergeneracional y relaciones con especies como el dugongo. UNESCO explica este trabajo en Lessons from the field. Safeguarding biocultural diversity in Thailand.
Este enfoque permite salir de una idea pobre de patrimonio. El patrimonio vivo no es solo danza, rito o artesanía convertida en inventario. También es conocimiento ecológico situado, práctica territorial, clasificación local, experiencia acumulada y forma de relación con seres no humanos.
Pero el caso tailandés exige cuidado. La conservación no debe romantizar a las comunidades étnicas como si fueran guardianas naturales del bosque. Un artículo reciente en Human Ecology, “Psychological and Social Impacts of Top-down Conservation Initiatives on Indigenous Communities”, muestra cómo el discurso público tailandés ha idealizado a comunidades Karen como protectoras forestales mientras ha culpado a comunidades Hmong de la deforestación. Ambas imágenes simplifican la realidad. Sirven para ordenar moralmente el territorio y decidir qué comunidades parecen compatibles con la conservación y cuáles son presentadas como amenaza.
La convocatoria de 2026 sobre Thungyai-Huai Kha Khaeng añade otra capa. UNESCO plantea fortalecer la gobernanza comunitaria de bosques y territorios en un paisaje de altísima biodiversidad, pero el programa está financiado por Cartier for Nature dentro de Investments in Tiger Landscapes. La propia convocatoria, publicada por UNESCO Bangkok, presenta el tigre como especie paraguas y la gobernanza comunitaria como parte de una estrategia de conservación.
Ese dato no invalida el proyecto, pero sí abre una pregunta clave. Quién financia la participación comunitaria, con qué gramática de valor y bajo qué prioridades de conservación. El tigre funciona como emblema global, la biodiversidad como lenguaje de financiación y los derechos territoriales como instrumento de gestión. Para una mirada antropológica, esa mezcla no puede leerse solo como cooperación virtuosa. También forma parte de una economía política de la conservación donde filantropía privada, organismos internacionales, Estado, comunidades y mercados de biodiversidad negocian qué cuenta como naturaleza protegible.
El nombre de Porlajee “Billy” Rakchongcharoen, activista Karen visto por última vez el 17 de abril de 2014 bajo custodia de personal del Parque Nacional de Kaeng Krachan, recuerda que la relación entre conservación y derechos comunitarios puede implicar coerción, criminalización y violencia. Billy había acompañado a comunidades Karen en un litigio contra Chaiwat Limlikit-aksorn por desalojos forzosos y quema de viviendas dentro del parque, según documentó AP.
En septiembre de 2023, casi una década después, el Tribunal Penal Central para Casos de Corrupción absolvió a las cuatro personas acusadas de los cargos más graves, incluidos secuestro y asesinato. Solo Chaiwat, antiguo jefe del parque y para entonces director de la Oficina de Parques Nacionales, fue condenado a tres años de prisión por no haber comunicado a la policía la detención de Billy. Las tres personas subordinadas quedaron absueltas de todos los cargos.
El castigo, por tanto, no llegó por la desaparición, sino por un incumplimiento administrativo. Ese matiz refuerza el punto central del bloque. Hablar de bosques comunitarios en Tailandia exige mantener juntas dos dimensiones. Conocimiento vivo y riesgo político.
Cierre
En el espacio iberoamericano, las lenguas indígenas reclaman instituciones propias. En Sudáfrica, la nación produce extranjería dentro del propio continente. En Tailandia, el bosque aparece como archivo vivo y como campo de disputa.
Tres escenas distintas, una misma pregunta antropológica. Quién tiene autoridad para nombrar, pertenecer y cuidar un territorio.
Referencias
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FILAC. Informe Regional IIALI 2024-2026, 19 de mayo de 2026.
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Gómez Rodríguez, M.ª Concepción. “Breve aproximación a la antropología lingüística”, Interlingüística, 14, 2003, pp. 467-472.
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Polity.org.za, cable de Reuters. “African migrants with deep roots in South Africa flee xenophobic attacks”, 15 de junio de 2026.
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Human Rights Watch. “South Africa. New Waves of Xenophobic Attacks”, 20 de mayo de 2026.
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Polity.org.za, cable de Reuters. “Xenophobic attacks are hurting South Africa’s image abroad, says minister”, 15 de junio de 2026.
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CNBC Africa, cable de Reuters. “South Africa’s Ramaphosa vows crackdown on groups behind xenophobic attacks”, 7 de junio de 2026.
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Planas Gifra, Laura. “Securitizing Migration in South Africa. From Welcoming Refugees to Dealing with Security Threats”, New Political Science, 47(2), 2025, pp. 205-225.
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UNESCO Bangkok. “Lessons from the field. Safeguarding biocultural diversity in Thailand”, 1 de octubre de 2024, actualización de 28 de mayo de 2025.
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Haenssgen, Marco J. et al. “Psychological and Social Impacts of Top-down Conservation Initiatives on Indigenous Communities. Lessons from the Announcement of two Royal Decrees in Thailand”, Human Ecology, 2026.
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UNESCO Bangkok. “Call for Proposals. Enhancing Community Forest and Territory Management to Promote the Conservation of the Thungyai-Huai Kha Khaeng Wildlife Sanctuaries, a UNESCO World Heritage Site”, 5 de febrero de 2026, actualización de 5 de marzo de 2026.
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AP. “Senior Thai national park official, 3 others, acquitted in 9-year-old case of missing activist”, 28 de septiembre de 2023.